Cuando Francisco fue castigado

No se habla nada ya sobre la época en que Bergoglio, hoy pontífice Francisco, fue penalizado por los dos sectores con jurisdicción sobre los jesuitas en los años 80. Sin embargo aquellas condenas tenían una causa que es exactamente la misma que hoy se manifiesta en toda la Iglesia y con muchísima más gravedad, Francisco como fuente de división. O con él o contra él. Algo que sólo puede decir el Señor Jesús.
Los jesuitas liberacionistas de la provincia argentina lo proscribieron, así como lo hizo el delegado impuesto a la orden jesuita por Juan Pablo II, para intentar reconducir la orden precisamente por su modernismo. Aunque no son comparables en legitimidad, tanto los líderes jesuitas argentinos como el delegado papal coincidían en la razón de su juicio negativo: Bergoglio generaba de manera muy espontánea un personalismo, y a su alrededor se producía la división, no por este o aquel punto, sino con base en estar con él o contra él.
Se le había impuesto un castigo en forma de confinamiento, del cual Bergoglio se había evadido, violando la obediencia. Un jesuita que vivió la época en primera fila lo refirió así:
"La “culpa” de Bergoglio fue la de continuar ejerciendo un liderazgo fuerte sobre una fracción de la Compañía aún después de haberle sido retirados todos los cargos. Lo habían hecho primero rector del Colegio Máximo de San Miguel, luego lo habían enviado a obtener un doctorado en Alemania,  Frankfurt, de donde, sin embargo, volvió muy rápidamente a la Argentina; y luego lo habían transferido al Colegio del Salvador para enseñar teología. Sin embargo, en todas partes -dice el padre Swinnen- se comportaba “como un superior paralelo” influyendo en muchos jesuitas, sobre todo jóvenes" (Settimo cielo, Sandro Magister).
El arzobispo de Buenos Aires "recuperó" a Bergoglio como obispo auxiliar, con alivio de todas las tendencias de su orden. Fue una gravísima falsa compasión que pagó la iglesia argentina y ahora la iglesia universal.
Hoy se ven los efectos, millones de católicos, igual que ocurría con los novicios argentinos, se han convertido en bergoglianos, aunque sean católicos devocionales. Uno de ellos me resultaba paradigmático, rechazaba todas y cada una de las objeciones, tanto canónicas, como doctrinales, como históricas, y se aferraba fideísticamente a esta figura, estaba encantado con el pontífice de quien todo el mundo habla tantas maravillas. Decía también que el Espíritu Santo no podía haberse equivocado, sin embargo, ¿alguien puede pensar que el Espíritu Santo ha podido poner su sello de legitimidad a esta persona? Ciertamente el Espíritu Santo no se equivoca, pero ¡precisamente por eso no puede ser responsable de esta elección! Si además hubiera nueva dimisión, tendríamos nuevo cónclave, pudiendo haber a la vez varios papas dimisionarios técnicamente, y entonces ¿es que el Espíritu Santo está a merced de los tiempos humanos? No, es todo decisión humana, aunque Dios luego vaya a escribir con los renglones torcidos y hasta esto sirve a su amorosa providencia.
Los liberacionistas se llevaron a los radicales fuera de la Santa Madre Iglesia, que ha vivido con el cisma interno todo este tiempo, y ahora Bergoglio ha venido para llevarse a los tibios. ¿Quiénes son estos? Son cuantos no se dan por aludidos acerca de la contraposición entre Juan Pablo II y Francisco/Bergoglio. Cuantos vivieron entusiastas el domingo de Ramos de San Juan Pablo y desaparecieron de la escena, nuevamente dejando solo al Señor en esta nueva Pasión. Inasequibles a toda evidencia de contradicción.
Para todos los tiempos son estas palabras de San Pablo, en su carta a los Gálatas: "Me sorprende que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó a la gracia de Cristo, y os hayáis pasado a otro evangelio. No es que haya otro evangelio, lo que pasa es que algunos os turban para volver del revés el Evangelio de Cristo. Pues bien, si alguien os predica un evangelio distinto del que os hemos predicado –seamos nosotros mismos o un ángel del cielo–, ¡sea anatema! Lo he dicho y lo repito: Si alguien os anuncia un evangelio diferente del que recibisteis, ¡sea anatema!" Y también dice San Pablo en su carta a los corintios:
"Ahora vienen a predicarles a otro Jesús, no como se lo predicamos, y les proponen un espíritu diferente del que recibieron, y un evangelio diferente del que abrazaron. ¡Y lo aceptan sin dificultad!". 
La iglesia incapaz de poner en su sitio a los nicolaítas, ahora debe sufrir su dominio efectivo. Pero esto también es paso de Dios, enseñanza para las generaciones y criba de la tibieza.
También se ven afectados los enemigos de Francisco que vivían antes en un clima de repulsión personalista, son grupos pequeños, muy marcados por ese espíritu de repulsión, y que por esto mismo no tienen ningún ascendiente espiritual fuera de sus filas. Verdad en la caridad. Tibios y radicales de uno u otro signo se están viendo afectados por el huracán Bergoglio. Sólo nos puede salvar mantener la serenidad de la Señora, mas para esto hace falta estar abiertos a sus manifestaciones desde un corazón limpio y haberse dejado maternizar por Ella. Ella ha venido preparándonos para estos tiempos y muchos por falsa confianza en que ya teníamos a los pastores, se han desentendido; al hacer esto se han quedado sin la sabiduría y el escudo de la Madre.

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