Fátima y arde Portugal

Acaba de ocurrir el peor desastre en materia de incendios en Portugal. 62 muertos. Es el climax de un progreso imparable de los incendios en el país luso. Es el país con más incendios de toda la Unión europea. Siete veces más incendios que España en proporción al territorio, 20 veces más que Francia o Grecia.
Llevan en 15 años 2 millones de hectáreas quemadas. Sólo el año pasado peligró la capital de Madeira por el fuego, Funchal. Y este año el peor incendio ha ocurrido en la diócesis de Leiría, la diócesis de Fátima.
«Si el infierno existe, nosotros vivimos en él», señalaba un hombre compungido al otro de la calle, con la oscura sombra de las llamas a la espalda. «Un verdadero apocalipsis», subrayaba con la mirada perdida y la impresión de que todo esto será muy difícil de olvidar.
Los que analizan las causas dicen que hay una impotencia en el país ante el fuego, lo que es símbolo de la impotencia en todos los órdenes. Las causas empíricas son el abandono rural, el aumento de matorrales, los árboles fáciles de quemar y la coincidencia de ambiente muy seco, y tormentas secas, pero como sabemos, lo empírico es causa segunda, tras la cual hay que buscar sentido sobrenatural.
Esta persistencia del fuego en la que hasta ahora no habíamos reparado no puede ser algo casual, tiene que encerrar un mensaje, lo cual proponemos como hipótesis. Y este mensaje por medio de estas catástrofes ha de ser recordar uno de los contenidos del mensaje original de la Virgen:
En el primer secreto revelado se dijo:
"Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que pareció estar bajo la tierra. Hundido en este fuego estaban demonios y almas en la forma humana, como ascuas transparentes de ardor, todo bronce ennegrecidos o bruñidos, flotando cerca de la conflagración, ahora levantados en el aire por las llamas que saltaron de dentro de sí mismos junto con grandes nubes de humo, ahora recurriendo a cada lado parecidas a chispas en un fuego inmenso, sin el peso o el equilibrio, y entre chillidos y gemido de dolor y desesperación, que nos horrorizó y nos hizo temblar de temor".
Y la misma Virgen explicó en el segundo secreto que:
"Habeis visto el infierno donde las almas de los pobres pecadores van. Para salvarlos, Dios desea establecer en la devoción de mundo al Corazón Inmaculado. Si lo que digo a usted es hecho, muchas almas se salvarán y habrá la paz. La guerra terminará: pero si las personas no dejan de ofender a Dios, una peor estallará durante el Papado de Pío XI. Cuándo ustedes vean una noche iluminada por una luz desconocida, sepan que esto es el gran signo dado a ustedes por Dios que él está a punto de castigar al mundo por sus crímenes".
En el documento vaticano oficial se expone:
"Fátima es sin duda la más profética de las apariciones modernas. La primera y la segunda parte del « secreto » se refieren sobre todo a la aterradora visión del infierno, la devoción al Corazón Inmaculado de María, la segunda guerra mundial y la previsión de los daños ingentes que Rusia, en su defección de la fe cristiana y en la adhesión al totalitarismo comunista, provocaría a la humanidad".
Seguramente habrá quienes ya hayan establecido esta relación, que proponemos porque no lo hemos visto reflejar en lugares más autorizados.
Parece urgente, y más ya en este centenario de Fátima, tomar en serio el mensaje. Y no es que en Portugal haya más pecado que en otros países, pero sí que es el país de la profecía y por tanto es país donde deben anticiparse los signos de la purificación por el fuego, tan vinculada a la profecía, que es ante todo el hundimiento de las generaciones en el mar de fuego eterno.
Hay una elección martirial de Portugal y advertencia también frente al seguimiento de gobernantes que en sustancia tienen las mismas ideas de los que estaban cuando las apariciones, los que amenazaron a los pastorcitos con echarlos a una caldera ardiendo.

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