Los máximos mandatarios europeos ante el Pontífice

Cuando la UE era llamada la locomotora europea nadie sospechaba que sus máximos dirigentes, hasta 27 se darían cita para escuchar al Papa y para escuchar sus reproches sobre la Europa cansada y egoísta, sobre el organismo que tiene que mirar hacia adelante si quiere sobrevivir. Nunca hubieran ido a Roma ante Juan Pablo II, menos ante Benedicto XVI. Pero ahora, cuando todos señalan la agonía europea, necesitan una cobertura, y la Iglesia parece así tener su máximo triunfo, la Iglesia desdeñada hasta la saciedad, combatida y burlada de todos modos; pero ahora tiene todo el respeto, ¿por qué ese cambio? También se ha dado previamente el cambio de muchísimos representantes de la iglesia que en los últimos 30 años jamás mencionaron a los papas anteriores, y ahora se deshacen en citas y elogios sobre el pontífice reinante, en extraña coincidencia con la prensa mundial. Algo ha pasado, algo bien evidente, la Iglesia representativa ha cambiado, ha retirado sus dogmas y la moral de la escena, y habla al mundo en el lenguaje del mundo, en la tolerancia del mundo, en el liberalismo del mundo.


Pero el mundo reunido ante el pontífice en Roma sigue siendo el mundo que salió de la última guerra y sus millones de muertos, sin haber recapacitado, en pocas décadas se lanzó a la última de las grandes revoluciones, la de mayo del 68, esencialmente dirigida contra la familia y el verdadero amor, así como el nihilismo moral, creyó vencer al sistema comunista por agotamiento y se dijo que sus pueblos dominaban por su propio poder, en dos generaciones los renegados del cristianismo, adoctrinados por élites eclesiásticas del modernismo en los países de mayor historia católica, se apoderaron de la Europa de la apostasía y se lanzaron a la carrera por implantar el nihilismo y el materialismo en una dimensión nunca vista; con su progresismo pensaron arrollar toda oposición, que efectivamente fue de fácil intimidación, ellos, la UE eran producto del progreso necesario y noc abía oposición. Pero evidenciaron que era sólo maquinaria económica, de estrategas geopolíticos que sólo entendían de cálculos y legalismos, y que tenían en nada las tradiciones locales, a los que por otro lado habían comprado a través de las propias élites locales, entusiastas del progreso destructor de la práctica de los 10 mandamientos, de todos y cada uno de ellos, de lo que dan fe sus leyes, sus films, su televisión, sus burlas innumerables, evidenciando en uno de los grandes actos con mandatarios máximos, la inauguración del túnel de San Gotardo, sublimando el poder del submundo, que ocupa todo espacio donde las cosas de Dios son aherrojadas. No, no hay un espacio intermedio entre Dios y los imperios infernales, no hay una tercera vía, la del imperio humano, no hay sitio para el imperio del hombre, que sólo puede ser el aliado de Dios o del inframundo.
Ahora sí pueden entenderse con la iglesia representativa, porque ésta no soportaba ya más ser rechazada por los poderes del mundo. Pero la iglesia representativa y real, la del realismo divino, sabe dónde está su lugar, cuál es el verdadero discurso y lo engañoso de todas las tácticas de adulación. Allá se entiendan todos ellos, pero la segur está puesta sobre la raíz, y lo humano no va a evitar el hundimiento progresivo del cantado progreso y de la arrogancia de cuántos han llevado a nuestras sociedades a la inversión de todo Mandamiento.

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