El autobús de Hazte oir

Fiel a su lema Hazte oir se ha hecho oir y las consecuencias no se han hecho esperar, pero nos fijaremos en lo que algunas revelan, de entrada cómo el ayuntamiento de Madrid está influenciado por el llamado colectivo lgtb y también cómo ha reaccionado la universidad más grande de España ante el mero intento de hablar allí, en un aula escondida. Y junto a las reacciones los silencios oficiosos de representantes de la iglesia, que parecen no querer tener nada que ver con la organización Hazte oir porque representaría unos valores de confrontación.
Pero España está siguiendo una evolución ante la que Hazte oir sólo supone una piedrita en el zapato para estos constructores de la historia y del eufemismo de la "reorientación" del sexo humano. Hoy día sólo nos es dado esto, ser piedritas en el zapato, y sobre todo ser mártires cotidianos sufrientes de toda esta evolución.
En realidad no es una evolución solamente, sino un plan perfectamente trazado, como fiera que lanza zarpazos intimidatorios y si ve que no hay respuesta sigue adelante al próximo paso. El autor no es otro que el demonio claro está, pero aún él se ve obligado a seguir los ritmos que dependen de las respuestas humanas. España ha sido el líder espiritual del catolicismo durante siglos, venció al infierno en sus tres revoluciones: mahometana, francesa y rusa, y el plan quiere que sea España la vanguardia preferente de la última revolución que es al suma de todas las anteriores, más la definitiva: el caos en la propia identidad humana.
El trabajo de la mujer, la liberación de la mujer, el divorcio, el aborto como factores necesarios en aquella liberación, siempre bajo la cobertura de los casos límite, con los cuales se apoderan de la bandera de la justicia y la humanidad, son los hitos sobre los cuales se ha basado el actual bombardeo. 40 años de programas y acciones contra la fe, especialmente por aquellos que teóricamente estaban para servirla, y que engrosaron las filas renegadas, no han pasado en balde, ahora es la siguiente batalla: la corrupción de los niños, en sus aulas, para completar sus escenarios de los medios de comunicación e internet, quitándoles a los padres todo derecho moral, que de todos modos ya han venido entregando, abandonando a sus hijos al sistema para proseguir sus trabajos liberadores y de status económico, que ahora ni siquiera son liberadores sino esclavizadores, como no podía ser menos como resultado de seguir las promesas del enemigo.
Esto es como refieren las mujeres violadas, cuando son atacadas sólo quieren que todo acabe cuanto antes. Bien está lo de Hazte oir, no se podrá decir que el silencio de la inmensa mayoría cobarde de corderos y pastores no fue alterado por ninguna voz. Pero pedimos a Dios que abrevie los días, de qué nos vale tanto confort, tanto paz falsa, tanto sistema de salud médica, tanta satisfacción de los gustos, si el precio es toda esta avalancha infernal. Sí, que Dios abrevie los días, o si no, nadie será salvo, quitando a esta petición toda intencionalidad de venganza exterminadora, al modo de los discípulos a los que Jesús les dijo que no sabían de qué espíritu eran.
Y recomendar a quien da la cara ante los medios, que como cuando ha sido casi llevado a tortura por el presentador de la Sexta, formado en el espanto ideológico de muchas facultades de comunicación, se deje de invocaciones a la tolerancia y libertad de expresión, que a nosotros no nos aplican, y dé mayor uso a la ironía, dándose por menos afectado. La libertad de expresión fue lanzada para silenciar a la fe y una vez maniatada en sus creyentes, como farsa que ha sido, ahora no va a ser recíproca.

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