Cristo católico y Cristo luterano, no son iguales

En la lista de errores de percepción que enseñan los psicólogos hay una que consiste en tomar como iguales dos cosas diferentes pero que llevan el mismo nombre. Cuando se provoca este error intencionadamente o por ignorancia entonces tenemos una falacia.
Decir que los luteranos y los católicos debemos tener caridad entre nosotros y que debemos aspirar a la unión en el mismo Cristo, está muy bien, pero no sostener que el Cristo luterano y el Cristo católico no son exactamente iguales ya es cuando menos un descuido, cuando el fin no justifica los medios. El catolicismo tiene al Cristo completo, y los luteranos no, incluso el Cristo de los luteranos es un falso Cristo, que lleven el mismo nombre no quiere decir que sean el mismo.

Una de las escasas representaciones luteranas de Cristo, dentro de las ruinas de la iglesia memorial del Kaiser

Ruinas de la iglesia memorial del kaiser


 Mosaico de la boda del kaiser dentro de la iglesia. La gloria humana desacraliza.


El Cristo luterano y protestante en general es un salvador, al que se dirigen agónicamente, como esclavos; no saben de la verdadera unión con El (porque se aferran a sus doctrinas humanas), a la que se llega por los sacramentos (la mayoría de los cuales son negados por los protestantes) y por el ejemplo de los santos (a los que se niega absolutamentee en aras al falso objetivo de garantizar la única mediación de Cristo). No es el mismo Cristo porque El quiere que nos ayudemos de los santos, y todavía más de su Madre. No puede ser el mismo Cristo, cuando rechazan a su Madre y a la propia Iglesia fundada (aunque traspasada también por los hombres que nos decimos suyos).
Los luteranos no se pueden unir a los católicos, excepto que ellos o nosotros prescindamos de nuestra fe, no se llega a una unión como Cristo la quiere haciendo sombra sobre El. Cierto que ellos se podrían convertir más fácilmente si los católicos fuéramos santos, pero nosotros no nos haremos mejores si corremos un tupido velo sobre el rostro del Señor verdadero.
Las nuevas prácticas con un falso ecumenismo que sólo puede hacer daño, o mejor, que se van a llevar por delante a los tibios que sigan creyendo por ceguera voluntaria que el magisterio de la Iglesia de representación es el mismo hoy que ayer, sólo porque el mismo nombre, Papa, se sigue utilizando, y porque católicos y luteranos usemos el mismo nombre de Cristo para concepciones del Señor tan similares como lo son una imagen realista con una imagen deformada.

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