El modernismo subido a los púlpitos, enmienda la Escritura y todos inmutables.

Se leían estos pasajes en la misa dominical:

Hizo Josué lo que le decía Moisés, y atacó a Amalec; mientras Moisés, Aarón y Jur subían a la cima del monte. Mientras Moisés tenía en alto la mano, vencía Israel; mientras la tenía baja, vencía Amalec. Y, como le pesaban las manos, sus compañeros cogieron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentase; mientras Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así sostuvo en alto las manos hasta la puesta del sol. Josué derrotó a Amalec y a su tropa, a filo de espada. (Exodo, Antiguo Testamento).

"Toda Escritura inspirada por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud; así el hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena.(2,Tim,3,16)".

El sacerdote oficiante aprovechaba su turno particular con el sermón para pontificar que en el primer pasaje había que hacer varias correcciones, ante todo que no hay que dar batallas, sino la batalla de unirnos; no hacía cuenta de que la Escritura juzga y no debe ser corregida ni falsamente actualizada. Justo ese día en los medios aparecía una operación antidroga de la policía donde habían actuado en lo que es hoy el principal supermercade de la droga en Europa, que está en Madrid, era casi un operativo militar dado el volumen que está alcanzando la organización criminal en ese sector. Ignoraba también la expresión del Señor "Alzate espada contra mi pastor" (Zacarías) y desde luego lo dicho en la segunda lectura, además de lo dicho por Jesús: "¿Pensais que he venido a traer la paz?, no, sino la espada(S.Mateo). Toda Escritura inspirada por Dios es necesaria para llegar a hacer buenas obras.
Este falso buenismo tan utilizado hoy se pregona por todas las azoteas eclesiales. El día mencionado cientos de personas se agolpaban en la misa dominical, un recorrido por los rostros innumerables mostraba que nadie se inmutaba lo más mínimo. Ni siquiera cuando oían que no hay que hablar de Dios sino que hablando de lo humano se está divinamente y otras fases típicas del ethos desaprensivo de tantos falsos reformadores burlones. Y también frases difíciles de contradecir por su ambigüedad, como la referencia al episodio de Moisés de que "no se trata de milagro, no es Dios el que actúa, sino la fe en Dios", dentro del espíritu de paradoja tan extendida hoy desde un cierto pontificado.
Lo que sí reaccionaron un tanto los asistentes fue cuando se les hizo un reproche por la falta de aportaciones para el arreglo de la iglesia. ¿Quién provoca el fallo de quién, el pastor a los oyentes sordos, o los oyentes sordos al pastor que vendrá como castigo para dispersarlos? Muchas parroquias llevan ya un largo historial tentando la paciencia del Señor, por eso cuando ya no haya sino sordera espiritual en ellas, serán canceladas.

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