Jeremías profeta, también para España

Corrientes actuales que dirigen el pensamiento y la palabra en la iglesia humana niegan el antiguo testamento, por "no actual", pero muy al contrario como no podía ser menos es actualísimo; siempre historia y profecía la sagrada Escritura nos habla también a nosotros hoy, a España especialmente, a no ser que no queramos oir, dado que España ha sido pueblo elegido, como lo fuera Israel y ha seguido en mucho su trayectoria.
Estas son palabras de Jeremías, profeta (vs. 2, 26 y ss) y en cursiva nuestro comentario aplicado a España:

"Tú dices: pues amo los extranjeros y tras ellos me voy."
Como queda confundido el ladrón al ser sorprendido, así será confundida la casa de Israel. Ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes y sus profetas.
(Todos los que tienen voz y autoridad sobre la nación, consagrados y profanos)
Dicen a un leño: “Tú eres mi padre,” y a una piedra: “Tú me engendraste.” 
(Hoy eso mismo hacen teniendo por su creador a las piedras del espacio que habrían traido la vida bacteriana a la tierra, de donde habríamos surgido todos)
Pues tantos son tus dioses cuantas tus ciudades, ¡oh Judá! y cuantas son las calles de Jerusalén, tantos son los altares a Baal. 
(Altares por doquier a sus placeres, a su tecnología, a sus leyes humanas, a sus dioses humanos)
Todos os habéis rebelado contra mí, oráculo de Yahvé.
(Sin comentarios)
En vano os he castigado; vuestros hijos no aceptaron la corrección, La espada ha devorado a vuestros profetas como león devastador.
(Tuvisteis guerras entre vosotros, murieron cientos de miles, matasteis a mis profetas a miles en la última de ellas, y todavía decís que recuperar aquel entonces ha sido base de la fundación de vuestra prosperidad)
¿Por qué dice mi pueblo: Somos libres, no iremos más en pos de ti? 
(Sólo la verdad, es decir el Cristo de Dios os hace libres)
¿Se olvida por ventura la doncella de sus galas, y de su ceñidor la esposa? Pues mi pueblo se ha olvidado de mí ya desde días sin cuento.
 ¡Qué bien amañas tus caminos para buscar el amor! También a las maldades avezaste tus caminos.
Hasta en tus palmas de la mano se descubre sangre de vidas de pobres inocentes, no de sorprendidos en conatos de robo. 
(Con terrorismo y aborto, sangre en los pliegues de vuestra sociedad)
Y dices: “Soy inocente, su cólera se ha apartado ya de mí.” Heme aquí para juzgarte por decir: “No he pecado.” 
(Vasta declaración de inocencia general donde hasta los representantes de Dios llevan décadas sin dejar caer la lluvia de los sermones de conversión, que ya no han conocido las últimas generaciones).
¿Cómo te apresuras sobremanera a cambiar tus caminos? También de Egipto serás avergonzada, como lo fuiste de Asiria. 
(Avergonzada por los pueblos ismaelitas que no teniendo conocimientos que tú has tenido, España, han venido a ser superiores en su moralidad y por eso también a ser jueces y verdugos implacables).
También de ahí saldrás con las manos en la cabeza, porque Yahvé ha rechazado aquellos en quien confías, y no tendrás éxito con ellos. 
(Has confiado en quienes llevan siglos rechazando la Fe verdadera, has dicho me uniré a ellos y se me apegará su éxito, pero queda sentenciado que su soberbia no te permitirá otra cosa que ser su siervo y cuando venga el castigo sobre ellos también caerá sobre tí que estás a su lado).

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