La ya próxima pasiva insurrección en Cataluña

No se puede ya tratar como cuestión política los acontecimientos en Cataluña, es mucho más que eso. Hasta ahora se le ha puesto sordina, adormecimiento tranquilizador para el resto de España, algo que podría ser tratado como una estratagema. Pero todo apunta a un fenómeno de mucha mayor dimensión, que los grandes medios siguen sin poner en evidencia. De lo visto hasta ahora un artículo parece poner bien de relieve todo lo que se nos viene encima:
"La cuestión catalana se les está escapando a los grandes medios y a los grandes comunicadores. los derroteros de este delicado asunto apuntan hacia el planteamiento pacífico, pero pasivamente insurreccional. Mas sabe a ciencia cierta que no se aceptará la delegación de facultades para convocar una consulta y que el Gobierno impugnará una convocatoria al amparo de una ley catalana y es consciente, por lo tanto, de que el día 10 de noviembre –como confesaba privadamente un catalán apostado en una inmejorable atalaya de observación–, es decir, el día después de la no consulta, es muy posible que la Asamblea Nacional Catalana (ANC) –con decenas de miles de militantes y un millón de censados– ponga en las calles de Barcelona a tantos ciudadanos cuantos desee en una demostración de fuerza resistente tan contundente como lo fueron las Diadas anteriores.
Cuando cientos de miles de catalanes, convocados por la ANC y ERC –ambos vienen advirtiendo de la verosimilitud de este escenario–, se aposenten en la plaza Catalunya –remedando una plaza Tahrir cairota, con todas las distancias que haya que salvar en la comparación– los “aterrados” países de la UE a los que se refirió tan plásticamente Felipe González requerirán a la Generalitat, sí, pero a la Moncloa, también, para que lleguen a un acuerdo y no planteen a la Unión Europea un foco de inestabilidad en la cuarta economía de la Eurozona.
Y ahí, a esta reacción de “terror” internacional, quieren llegar los secesionistas catalanes, que vieron confirmada la sospecha de que sus planes inquietan en el Viejo Continente en las palabras de un expresidente socialista.
Porque el arbitraje situaría a Cataluña en términos de bilateralidad con España –la dicotomía estaría conseguida– y algo se sacaría de ella si los poderes de la Unión instaran a un acuerdo. Quieren crear –y ya lo están haciendo– un grave problema que trascienda a España y sea europeo. Un  problema de perfiles pasivamente insurreccionales que, efectivamente, “aterre” a la UE." (http://blogs.elconfidencial.com/espana/notebook/2014-02-04/hacia-un-proceso-insurreccional-en-cataluna_84621/)

Falta por concretar qué modelo insurreccional han planificado los poderes de Cataluña. Al fin y al cabo es la cuarta intentona histórica. Pero algo muy claro es que el discurrir nacional de estas décadas donde España cayó en la insurrección contra el derecho divino nos aboca al estallido de su sistema, hilvanado afanosamente desde fuera de la lógica divina. Y hemos sido largamente premiados de prosperidad en lo que fue un pacto nacional con el diablo, cuyos intereses de usura ahora tendremos que pagar, y no me refiero a deuda nacional económica, sino a cuotas de alma. Que figuras muy relevantes de carácter fundador hayan caído en una corrupción sin precedentes, revela muchas cosas sobre cómo se constituyó la nueva España y sobre qué futuro puede esperarse para un pueblo que siguió alegremente el camino facilón, cuesta abajo, que es el que lleva al abismo.  





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