Abominable Danza de las espadas frente a la Madre de Dios de Begoña y el obispo de Bilbao

El día de la Asunción es el día en que han acudido los vizcaínos históricamente ante la Virgen de Begoña, que tiene el título de Madre de Dios. Desde 1997 la danza de las espadas (espatadantza) se ejecuta en el mismísimo presbiterio al final de la misa presidida por el obispo de Bilbao.

De entrada danzar con espadas ante la Madre de Dios, por mucho valor folklórico que contenga la danza, es un acto por completo fuera de lugar. El abuso es reciente, porque precisamente la danza en cuestión es de creación moderna y del todo ajena al culto a la Virgen, como no podía ser menos.Tanto culto al pasado y los antiguos todos se hubieran horrorizado de ver semejante abominación.
La espatadantza o danza guerrera en Begoña, preside el obispo de Bilbao

De la enciclopedia Auñamendi: "Esta coreografía se interpreta como símbolo patriótico y guerrero vasco. Son muy significativas, en este sentido, las explicaciones del escritor y futuro miembro del Jagi-jagi Adolfo de Larrañaga, en las que reconoce el cuño wagneriano de la ópera (1930):
"En el segundo acto de Amaya, la colosal ópera de Guridi, gocé una de las más intensas emociones raciales que he sentido en mi vida.[...] Este baile, por ser tradicional, tiene la virtud de galvanizar a la Patria. Huele a libertad como el frasco que contiene la fragancia de una esencia que se ha perdido, y es tan singular, que lo mismo que el idioma, a nada se parece. [...] Cuando nos digan que presentemos nuestras características nacionales, yo siempre recordaré la ezpata-dantza como la más original, brava, armoniosa y casta de todas las danzas. Es vibrante como el grito de las Walkirias".
Es conocido el entusiasmo de Sabino Arana (fundador del PNV) desde la primera vez que la vio ejecutar, en 1886, en Durango. Como casi toda la simbología nacionalista, tuvo a su favor su origen vizcaíno, y en este caso concreto él mismo destacó su carácter viril y majestuoso. En su marcha inicial pensó durante su estancia en la cárcel escribir unos versos que luego constituirían el  actual himno nacional vasco. De la mano del nacionalismo vasco, en efecto, una danza que a finales del siglo XIX se interpretaba apenas en cuatro localidades del Duranguesado se expandió por todo el País Vasco, tomando parte en la mayor parte de los actos del PNV: en 1910 empezaron las clases de danza vasca en el Batzoki de Bilbao y ya para 1933, el día de San Ignacio, doscientos setenta y cinco grupos de Vizcaya se reunieron para bailar la espatadantza en el estadio de San Mamés"(En ciclopedia Auñamendi).
El actual obispo de Bilbao viene aceptando este ritual guerrero en el día de la Madre o Amatxu de Begoña, en el mismísimo interior del templo y dentro de la liturgia, claro que lo aceptará a título buenista, como que es un acto reverencial de parámetros populares y de pleitesía obsequiosa al sentir dominante. Se olvida de la manifiesta expresión de la danza como pseudoliturgia de un culto de sustitución y por tanto desordenado, el del exceso de amor a la tierra de origen.
La Virgen María ha combatido siempre a los mitos que tenían esclavizados a los pueblos en la ignorancia del verdadero Dios, y así se instauró el cristianismo como lo muestran todas sus sedes, ermitas, iglesias y basílicas. Ahora estas danzas, con espadas y puñales, también incluidos, que se cruzan veloces y que no tienen otro sentido de fondo que el de la violencia y la matanza, se ponen ante la Virgen, en su día más popular; de seguro los danzantes ignoran lo que el maligno que combate a la Virgen desde el inicio de los tiempos (al que se le da entrada por el amor desordenado a la tierra) quiere expresar usándolos como marionetas: "Te combatiremos a Tí y a los tuyos", y si ellos lo ignoran ahí está el clero con su obispo a la cabeza, que tiene muchos conocimientos, para entenderlo. Y se da la coincidencia de que en Ezquioga, en los años 30 la Virgen se apareció con una espada en una mano y el rosario en la otra, en un simbolismo que desconocían y que se ha tomado por signo de falsedad (¿cómo va a empuñar la espada la Virgen?), pero que venía a decir, también en el fondo ya que les gusta tanto el simbolismo: "Vosotros elegís, rosario o espada", a lo que los seguidores del nuevo culto mítico respondieron eligiendo la espada por la vía de los hechos y que actualizan cada año de modo tan aberrante como inconsciente, pero que tiene el efecto buscado: repaganizar, descristianizar.

Actualización: Esta cuestión del baile en las misas ha empezado a ser practicada en toda la iglesia, dentro de esa lógica de la inculturación, de la pedagogía, etc. Ya lo practicó el actual pontífice ejerciente en sus misas en Argentina, usando el tango (en la misma misa, insólito, pero la grabación es de hace varios años). Que sepa quien se escandalice que no será atendido en sus quejas, sería condenar al pontífice.
Habrán de rendir cuentas, pero esto es la consecuencia lógica de las décadas de "apertura al mundo" en las formas de la misa y el rechazo de ésta como sacrificio actualizado de Cristo. Esto es profanación, que viene de profanar, la invasión de lo profano en lo sagrado, pecado contra el primero y mayor de los mandamientos y pecado contra el segundo mandamiento, de amar al prójimo, porque negación del amor es condenar al prójimo a lo profano en el único espacio con el que cuenta para la contemplación divina. Si hay bailes por todos los lados, ¿que falta hace meterselos en la iglesia? Pero esto es conducirse según el espíritu del mundo, buscar la aprobación y aplauso del mundo. Negación de Cristo y escándalo y por tanto que se atengan a las consecuencias.

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