Conocer a Jesús según los falsos maestros

"Para conocer a Jesús sería necesario ante todo leer los evangelios y la oración. Las devociones particulares serían muy secundarias, incluso peligrosas al "distraer" al devoto del centro sustancial del conocimiento de Jesús". Un sermón típico de los actuales falsos maestros, que han llegado a las mismas conclusiones que los evangélicos de hace siglos, ellos sí que están distraídos.
Leer los evangelios no es ninguna garantía, hay que leerlos claro está, pero con un magisterio detrás, y no nos referimos al magisterio eclesial simple en sus textos dogmáticos sino a la enseñanza de los santos y de la misma Virgen María.
Sin el magisterio de María traducimos el evangelio según nuestras categorías de dureza de corazón, consustancial a nuestra carne. Incluso en los tiempos anteriores a la actual protestantización de gran parte de la enseñanza, aunque era oficial la devoción a María, Ella no no era dejada más que apenas penetrar el caparazón de la dureza de corazón. Mucho más grave será la cosa si como hoy se hace se la pone en un nivel de devoción secundaria e incluso contraproducente para conocer a Jesús.
Pero se puede leer todos los días los evangelios y construir la interpretación según la dureza de corazón, la dureza farisaica, y entonces tenemos a Jesús en la boca y no en los hechos. María sí que sabía entrar en el conocimiento de Jesús, más aún era Ella ese conocimiento, y no hay otra puerta para entrar en Jesús, ésa es la puerta angosta, la que no deja pasar el camello de la fanfarria humana, que se erige en dirigente de fieles.
El rosario es una de esas devociones secundarias según los falsos maestros, y sin embargo, rezar el rosario es ponerse de inmediato en sintonía con María y estando Ella presente automáticamente está Jesús, el corazón se ablanda, quizá no del todo por nuestra pesantez, pero se ablanda. Entonces ¿donde está el efecto contraproducente de la devoción? Es no haber entendido o haber olvidado después de muchos años de profesión religiosa lo que una devoción es, una puerta de comunicación. Y llaman distinta la oración y la devoción, mas para ellos la oración es un acto de autoafirmación, se comunican con el Jesús que ellos se han fabricado, ese Jesús del que sin embargo enseñan que era tenido por mesías terrenal, político y todas esas cosas, cuando ellos se mueven de continuo entre trono y altar, poniendo su trono en medio y habiendo apartado a Jesús hasta del espacio físico.
No se rechista cuando ellos enseñan esto, los falsos maestros, que llevan más de cuarenta años cortando tenazmente todo brote de oración cordial, de cordis, corazón, ningún magisterio reparador de cuanto ellos muestran conformes con los evangélicos que tuvieron que ser afrontados por una iglesia que ellos desacreditan de continuo, una iglesia del pasado, pero son los herederos religiosos de los que combatieron a aquella iglesia que despertó para salvar los últimos restos. Entonces ¿de qué evangelización nos están hablando? Aunque hay que participar en ella desde luego, hay que hacerlo como en catacumbas mientras exteriormente se hace evangelismo, es ésta ya la última fórmula, hacerse evangelista exterior pero mirando a la sempiterna salvación de almas, en lucha sorda no sólo con el paganismo moderno sino con los guardianes para la agonía de la fe. Si hay muchas iglesias evangélicas, de origen o evolución protestante, la más peligrosa de todas ellas es la que ha logrado constituirse dentro de la auténtica iglesia católica y que reclama para sí obediencia, una obediencia magisterial que se le debe sólo al magisterio auténtico.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Iglesia constantiniana

Obispo Méndez Arceo: orígenes de la teología de la liberación

El embrión humano no pasa por una etapa de pez