Llevando la confusión a la Iglesia. Uso del término "conversión"

La confusión se obra mediante el uso de palabras que pueden ser interpretadas en distintos sentidos, desde luego, a cualquiera se le pueden escapar palabras ambiguas, pero cuando eso se repite una y otra vez entonces es que estamos ante la estrategia de la confusión.
Es el caso de la palabra "conversión", cualquier diccionario o texto de teología dice que que la conversión es asumir la fe católica, como fue el caso de san Pablo y como se ha definido a los conversos es como aquellos que estaban en otra fe o en ninguna fe y se han hecho católicos. Así conversión es profesión de fe. Pero hay una moda de usar la palabra conversión para referirse a adhesión total a Cristo, a que la conversión ha de ser permanente porque nunca se es del todo de Cristo por el pecado; entonces nadie está convertido en realidad. Por eso se dice en esa moda que el Papa también debe convertirse, la iglesia, los obispos y hasta el último católico. Pero esto es confusión, convertirse es aceptar de corazón al Señor y obedecerle en sus verdades que visiblemente propone la iglesia, pero no por no realizar perfectamente el amor no se está convertido, en todo caso estará en camino de perfección. Esta confusión se usa en otros términos como llamar catecúmenos a quienes ya están bautizados.
La ambigüedad sistemática es un signo de no aceptar ya que las palabras por sagradas que sean tienen valor vinculante, que se puede fluir entre ellas al arbitrio subjetivo.

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