Unión de los cristianos ¿ignorando la presencia intraeclesial de fondo evangelista?

Es la semana de oración por la unidad de los cristianos. Ciertamente hay que orar, pero no ignorar que no existe la separación neta entre católicos y protestantes desde hace ya mucho tiempo. Es ceguera voluntaria no considerar que movimientos intraeclesiales siguen doctrinas y valores no católicos. Hay algunos principios básicos reiterados en lo que podemos llamar el protestantismo camuflado en eclesialidad católica. Los cristianos con los que unirse en realidad ya están unidos en el área práctica visible, no están fuera de la eclesialidad católica.
Principios básicos son los siguientes:
-La celebración de culto no es misa, es eucaristía comunitaria. No hay propiamente sacrificio de Cristo.
- Lo central es el evangelio, eso es lo sustancial, todos los demás escritos con más de 50 años son en la práctica irrelevantes.
- Los evangelios deben ser leídos en clave de construcción comunitaria. Lo importante es el valor alegórico y no es real la Revelación (interpretación subjetiva pero no individual sino comunitaria extradogmática).
- Todo debe ser tamizado por la comprensión comunitaria. Hay que atacar toda piedad personalista.
- El Cristo místico, el que llega cuando se reúne la comunidad, debe ser un absoluto, el Cristo-comunión es símbolo. Todo rito puede ser reinterpretado subjetivamente aunque haya que mantener su literalidad. Hay un código de comprensión heterodoxa que fluye bajo el exterior litúrgico  y dogmático, y es el que se maneja entre los nuevos "evangélicos" intracatólicos.
- Jesús es hombre y su divinidad debe ser dejada en silencio, no que se diga eso pero sí que queda evidente con un mínima estadística textual. El Jesús Dios sería una simple apología de exageración en la predicación anterior bimilenaria.
- Las dimensiones sacrales deben ser reinterpretadas a formato de humanismo sin transcendencia, o a un humanismo trascendente en sí mismo.
- La mística será reorientada hacia planos de comunicación de espíritus.
- El primer mandamiento ya estaría incluido de pleno en el segundo.

Hay una fe (sic) sotto voce al exterior, que si es interpelada tiene siempre una respuesta fácil desde la esencial ambigüedad-doblez del nuevo evangelismo,  y mostrando siempre cara de sujección a jerarquías. Jerarquías a las que se dirigen  declaraciones exteriores de sumisión, pero que son influidas por movimientos poderosos internos.

No se hable de unión de los cristianos dando por supuesto que "ellos" estarían allí, y todos nosotros estaríamos separados en un "aquí", no. Estamos "unidos" si no en el plano de la completa verdad divina, sí en el de la praxis eclesial. Ya hay una unión de facto, no con denominaciones protestantes a la letra, pero sí con grupos nacidos aparentemente en la iglesia pero sobre la base de la restringida fe y métodos evangélicos.

Puede verse que un cierto ecumenismo ya se ha logrado en aquello que es decisivo, las creencias, la hermenéutica. Los ordinariatos ecuménicos son fáciles en este contexto de evangelismo pseudocatólico interno, ningún protestante tendría que violentar lo que ya cree: El único obstáculo sería de parte de las élites gobernantes de las denominaciones protestantes y de tradicionalistas evangélicos que saben lo que tienen que combatir: la Iglesia católica. Exigirían que esta Iglesia que está ya a dos aguas, decidiera la expulsión de la verdadera fe católica.

Pero no pretendemos la conclusión de que hay que echar a los protestantes, a los evangélicos, internos, antes tienen ellos más poder para hacer eso con los de piedad y ortodoxia. Está la parábola del trigo y la cizaña que nos enseña que los tiempos han de correr hasta que se haga la siega diferenciada. Esta confusión cumple función espiritual, bien que haya llegado por los pecados de los antecesores. Somos hijos pagando por los pecados de los padrastros espirituales. Son tiempos en que no solo el mundo tienta y lleva al infierno, sino que además el mundo se apoderó de muchos representantes que se han vuelto de conductores hacia el cielo a conductores de almas hacia el infierno. Muchos no saben ya distinguir al lobo vestido de piel de oveja, pero los lúcidos deben orar intensamente y sacrificarse haciendo las obediencias que quiere el Señor para que los malconducidos recapaciten y puedan salvarse.

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