La señora Cecilia y el Ecce Homo

El suceso ha conmovido a la opinión pública mundial, nada menos que medios de comunicación de más de cien países en prensa, Tv e internet se han hecho eco de que la señora Cecilia del pueblo de Borja ha repintado un ecce homo en el santuario de la Virgen de las misericordias. Ha sido la rechifla mundial, pero también un magnífico indicio de cómo le funcionan las neuronas a los medios en esto de las cosas religiosas.
Vaya por delante que la señora Cecilia no ha hecho nada malo, pretendía un buen fin que era restarurar el rostro de Cristo bajo la figura del Ecce homo, pintado en una pared hace cien años ya en su momento con una técnica inadecuada, el óleo, que no permite la permanencia de la imagen por mucho tiempo.


Ahora con este gesto y solo por lo de la cobertura mediática la pintura será restaurada. Se conseguirá un fin religioso que es el de volver a ver el rostro de Cristo gracias a una torpeza material.
Otra cosa es lo del funcionamiento de las neuronas mediáticas y de la opinión pública. Está claro que el arte es sagrado, no aquello que evoca y así no se restaura una imagen porque signifique a Cristo, sino en cuanto arte. Pero bien mirado, si no fuera por eso ya habrían desaparecido todas las figuras de Cristo. En realidad han desaparecido millones de ellas ya, por ejemplo cuando los hijos heredaban la casa de los padres religiosos y ellos morían lo primero que se hizo fue tirar a la basura las imágenes religiosas que fueran de escayola o de escasa calidad material.
Asimismo la rechifla mundial en realidad evoca a las burlas sufridas por el Señor; se trata de una burla al amor de la señora Cecilia que no podía sufrir ver a Cristo tan deteriorado y por eso lo quiso arreglar, como la Verónica. Una buena mujer con mucho sufrimiento en la vida y que aun teniendo un hijo con malformaciones todavía saca tiempo para ayudar limpiando y ordenando en el santuario.
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