Opus Dei, obra de santificación. Por qué no es una secta.

Members of Opus Dei and their friends in Condo...
Miembros del Opus Dei en Perú
El Opus Dei es un camino de santificación. Se le acusa de secta pero no puede serlo porque es inspirada por Dios en la persona de su fundador. Personalmente, tras décadas de oir constantes contradicciones a esa obra, incluso sin desdeñar que algunas acusaciones puedan ser ciertas, los miembros de esa obra pueden estar tranquilos acerca de que van por el camino de Dios.
Toda la dureza que supone la organización de la obra, incluso el ascetismo y el moralismo que a veces pueden llegar a ser asfixiantes, sin embargo, una vez superados, al fin de la vida de los miembros se transforma en reveladora certeza de que aquellos puntos de más contradicción son en realidad como sujeciones de nuestro cuerpo de delirio, como ataduras de Aquiles en el mar de las sirenas.
Ciertamente sufrirán unos miembros por causa de otros, que quizá con artes humanas se sobreponen, sirviendo con ello al demonio, para que los demás piensen que si los de miras humanas se imponen entonces quizá el conjunto del camino sea obra humana también, y por tanto vanos los años entregados.
La obediencia, el sacrificio, todo lo pasado, las mismas acusaciones del mundo exterior, incluso el que sea un camino que puede ser contraproducente para algunas psicologías, se va a ver como gran beneficio de Dios, como parihuela de nuestro cuerpo roto.
Hay cosas que no deben enseñar en esta obra, pero que son ciertas, la obra Camino es muy de moralismo y ascética, y muy de hacer surgir escrúpulos, pero todo ello acaba convirtiéndose en gracia. Personalmente no me haría nunca de la obra, por la evitación que se hace de los mensajes directos del Señor, en sublimidad e inteligencia. Pero incluso si no saben que el dolor vale sobre todo porque él suscita el mayor amor de Dios a nosotros, y lo ven desde una óptica de lucha contra el propio yo, incluso si no saben que la confesión sacramental no vale sólo para quitar los pecados que son horrendos ante Dios, sino porque nos añade gracia y hace "vulnerable" a Dios; que todo lo que suscita ternura de Dios es lo que cuenta, aunque ésto no se enseñe en la obra y se destaque sobre todo la lucha contra el yo. La obra no es un camino de santificación porque lo que se enseña en ella sea máxima perfección, es camino de perfección a pesar de las carencias espirituales y del énfasis ascético-moralista. Un ciego que hace lo que debe, aunque no vea obras con la perfección de la visión, está siendo santo, incluso si lleva la venda porque se la ha puesto él mismo, por deficiencias de formación mística, quizá por la historia del catolicismo de lucha que ha sido el que ha primado en el siglo XX obligados por nuestra historia.
Las reflexiones anteriores no son para gente de a pie del Opus Dei, que normalmente tendrán censurado acceder a medios que puedan parecerles no seguros por no venir de dentro, pero sí son reflexiones para los que siendo católicos pueden no entender esta Obra, para los que no entiendan la importancia de la obediencia en el designio salvífico, la importancia de la sujección para este cuerpo tan inclinado a la fantasía y muerte que llevamos, y también para los que habiendo probado los deleites de la voz divina y mariana directas, ya no pueden beber en otras fuentes y pueden no comprender porqué Opus Dei es obra de Dios aunque les esté vedado el consuelo que ellos tienen.
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