Liberalismo eclesial de antigua minoría a gran mayoría

No seamos vetero-liberales
Por Alfonso Carlos 

(Tomado de germinans germinabit)

El artículo de Guilhem de Maiança, sorprende por sus extrapolaciones y anacronismos. Muy sintéticamente me parecen recomendables unas reflexiones a la hora de reflexionar sobre estos acontecimientos históricos:
1.- En Bélgica se organiza el Congreso de Malinas, en 1863, del que nace la Asociación Católica belga frente a la política anticlerical de los gobiernos liberales de los años sesenta. Ya la Iglesia había condenado en 1830 la participación de los católicos belgas en el proceso de independencia y su alianza con los liberales anticlericales.
2.-Pío IX con la Quanta Cura y el Syllabus , escritos en 1864, deja más que clara la doctrina de la Iglesia sobre la condena del liberalismo. Al morir Pío IX, el Padre Ramiére, en referencia a la Quanta Cura , escribía: “hizo comprender a los católicos liberales que el liberalismo y el galicanismo eran las dos formas contrarias de un mismo error”.
3.-Por eso no es de extrañar que El Diario de Barcelona , católico moderado, también fuera un instrumento suave pero implacable para ir creando una corriente posteriormente favorable al catalanismo (la versión propia del galicanismo, en la actualidad catalana).
4.-Pasadas dos décadas del Congreso de Salinas, la obra de Sardà y Salvany, El liberalismo es pecado (1884), tropezó con la oposición de los ya incipientes curas y obispos catalanes, pues la consideraban un ataque contra ellos (el catalanismo católico se entendía muy bien con el liberalismo español con tal de hacer descarrilar a integristas y carlistas).
5.- En esos 20 años, la Iglesia empezó a conocer los resultados de las políticas liberales, apoyadas en muchos casos por católicos liberales: la pérdida de los Estados pontificios, los ataques a los católicos en Prusia, la comuna de París y nuevamente la persecución antirreligiosa. Ello llevó a que la Iglesia fuera aclarando cada vez con mayor intensidad su doctrina antiliberal respecto a las relaciones Iglesia y Estado.
6.-León XIII escribía en 1879 tres cartas al Rey de Bélgica denunciando la política laicista de los gobiernos liberales. Y el propio Obispo de Malinas, en 1880, junto a los obispos de Bélgica iniciaron una política de enfrentamiento radical al poder político (hoy les acusarían de hiperintegristas).
7.-En 1881 el cadáver de Pío IX fue profanado, y se inicio el movimiento integrista de Nocedal, con la famosa peregrinación a Roma como acto de desagravio. Ciertamente el nocedalismo hubo de enfrentarse a una parte de la jerarquía que quería desactivar a los sectores católicos más intransigentes (eso nos suena ¿no?). Todo ello provocó un recelo en Roma, y llevó a que León XIII, en 1882, escribiera una carta Encíclica a los católicos españoles para templar los ánimos. De la carta no se desprende un placet al liberalismo, sino es una llamada a la unidad entre los católicos y da unas instrucciones que hoy deberían leer y practicar los católicos liberales. Prueba de ello es que posteriormente León XIII escribiría las encíclicas Inmortale Dei (1885) o Libertas (1888), donde el liberalismo católico sale bastante mal parado.
8.-Encíclicas de León XIII como Au Milieu Des Sollicitudes (1895) que llamaban a la reconciliación de los católicos con la república francesa, tuvo consecuencias en lo práctico terribles para el catolicismo. El siglo XX se inició con la ley de separación de la Iglesia y el Estado en Francia, que fue vista por la Iglesia como una tremenda desgracia. Por ello, San Pío X condenó esta separación en la Encíclica Vehementer Nos (1906) y dicha doctrina tiene su continuación natural en la Pascendi (1907) en la que definitivamente se condena el modernismo.
9.-Respecto a la democracia cristiana, conviene leer la Graves de Communi Re (1901) de León XIII, donde el Papa deja bien claro que no se puede usar el término democracia cristiana aplicado a la política, sólo a las cuestiones sociales, a la que seguiría Notre Charge Apostolique (1910) se San Pío X, en la que se condenan los errores más que evidentes de una democracia cristiana mal entendida, que se desarrolló en el movimiento de Le Sillon. Continuaríamos pero esta respuesta se haría interminable.
10.- finalmente, sólo decir que los “intransigentes”, “integristas” y “carlistas” del siglo XIX estaban en mayor consonancia con la doctrina magisterial que cualquiera de los católicos moderados y no digamos de los liberales. En el siglo XIX las masas católicas eran “carcas” (acrónimo de “carlista-católico”) y algunos pocos seglares influyentes, obispos y teólogos eran liberales y modernistas. Ahora pasa lo contrario los católicos liberales son legión y quedamos unos pocos “carcas”. La aceptación de los principios liberales eclesiásticos y seglares ha traído lo que ha traído: el desierto actual.

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