Movimientos en la Curia

Los movimientos han sido un regalo ambiguo para la Iglesia. Empezaron humildemente pero han penetrado las altas esferas de Roma. Nominalmente católicos, constituyen facciones dentro la iglesia humana. No consta en ningún caso origen sobrenatural, pero han adquirido completa legitimidad. Todos, Focolares, Catecumenales, Schoenstatt, Renovación, antes los Legionarios, etc. tienen sus cardenales, arzopispos y obispos en su nómina de protectores-colaboradores.
Ya no basta ser jerarquía de la iglesia, hay que pertenecer a esferas de influencia, hay que encuadrarse. Esto ha llegado incluso hasta los monasterios.
La Curia, obtener porciones de asimilados en la mismísima Curia, ha sido un objetivo de todos. Ahora ya, ni siquiera el Papa puede hacer otra cosa que poner cierta paz. Pero las espadas están en alto, las rivalidades están a la orden del día, tomando posiciones para el próximo cónclave. Se ha caído en aquello de San Pablo: "Pero ¿qué es eso de que sois unos de Pablo, otros de Apolo, no sois todos de Cristo?".
Y mientras tanto la Curia misma como objeto de crítica de fuertes corrientes de opinión en la iglesia. Puede decirse que el primer gesto del Vaticano II fue la Curia fue puesta en entredicho por cientos de sacerdotes y obispos, plantándose en la misma Plaza del Vaticano, para rechazar los esquemas de discusión que tenía preparada la misma Curia, que no salía de su sorpresa. Y hoy existe la animadversión contra la Curia, con razón o sin razón, no sabemos, pero con importantes proyectos para reducir su capacidad, es fácil imaginar las fricciones que puede haber entre muchos intereses diversos. En cualquier caso, un hecho: obispos contra obispos y cardenales contra cardenales.
¿Qué puede hacerse? En lo humano no vemos otra cosa mejor que lo que ya hace el Papa, poner paz, y para nosotros oración por su sucesor, el cónclave también se prepara con la oración, es la manera de intervenir de los fieles sin movimientos.

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