Guadalupe, enseñanzas para la nueva evangelización

Un reciente documental sobre la Virgen de Guadalupe ha mostrado que hay mucho más que lo que siempre habíamos conocido o se había difundido. Lo sintetizaremos: La imagen de la Virgen de Guadalupe es un milagro directo que es la causa de la real evangelización de la América española. Su implantación no tiene nada que ver con el esfuerzo de los primeros misioneros. De hecho, dominicos y franciscanos, principales responsables de la evangelización se opusieron largamente a este culto, por ver en él un sincretismo entre la figura de la Virgen y la madre de los dioses de la religión azteca. Desde las apariciones en 1531 hubo un largo período de un siglo de silencio documental oficial. Y sólo unas decenas de misioneros en realidad estaban trabajando sobre el terreno, frente a millones de indígenas que temían y aborrecían a los nuevos colonizadores que los habían derrotado y ocupado sin miramientos.

Se volvía a repetir la historia de la ocupación de las Canarias, con crueles dominadores y una imposible humanamente asunción de sus presupuestos religiosos, de no mediar la intervención de la Virgen, una intervención física que les garantizaba que Ella no era una simple imposición, sino Alguien que estaba evidentemente por encima de sus pregonadores oficiales, haciendose una con el pueblo oprimido y desolado. La Virgen no había intervenido exteriormente antes de la llegada de los españoles, y es sólo cuando se muestra a los indigenas y les devuelve mucho más de lo que habían perdido, su maternidad y una vivencia nueva espiritual que rompía el yugo de los dioses-demonio que los oprimían, y su pesimismo ancestral, con sus chamanes al frente. Sencillos seres humanos, en cuyo favor venía la Virgen como Madre.

La imagen de Guadalupe contenía muchos elementos significativos para los indios, su pelo largo común a las vírgenes de su tierra antes del matrimonio, la disposición de las estrellas en su manto, muy vinculada a su cosmogonía para la cual el Cielo estrellado era signo sagrado, el hecho de que estuviera encinta (llevaba la cinta propia de las gestantes de allí, la disposición de las flores, tan centrales también en la espiritualidad y concepto aztecas. Solo en el documental no quedaba claro que el nombre de Guadalupe además de ser un eco de la Virgen homónima de Extremadura, ante la cual habían orado los Reyes Católicos sobre la empresa americana, es un término sincopado de la expresion Coatatlepeuh, la que pisa a la serpiente emplumada, precisamente la suma divinidad demoníaca (serpiente y emplumada, es decir ser aéreo infernal).

Hoy asistimos a querer revivir a los dioses demonio de todas las culturas y no otro es el fondo del actual debate sobre el calendario maya y el 2012. El tiempo de ellos y de sus representantes, los chamanes, quiere volver. Pero ahí está la Virgen de Guadalupe, en orden de batalla celestial contra ellos. Si la antigua evangelización fue realizada por la Virgen con aquellos dos peces y cinco panes de los misioneros en cifra ridícula y frente a millones de indigenas que no podían querer a la nueva fe por venir de sus dominadores faltos de toda caridad ya desde el principio, entonces es claro que la nueva evangelización no puede ser el resultado de simples proclamas al viento, de un hecho de campaña propagandistica, a base de repetir esloganes.

Los indígenas actuales se pasan en masa a los cultos protestantes e incluso sus chamanes son admirados por los occidentales amantes de los viajes, con menos de cuarenta años, ignaros de la grandeza y poder de la Madre, y educados en el ateismo práctico ven sugerente esta nueva apelación a lo sagrado en sencillez. Lo que debe hacerse es pedirle a Ella que reinvente la evangelización, ya que de nuevo las fuerzas visibles de los que pretenden ser el bien son tan escasas y tan incompetentes en realidad para mover los corazones, cuando no principales obstáculos. Pero desde esta contradicción se hace evidente de un modo magnífico el gran milagro, el cósmico milagro de la Virgen, Reina de las almas de todo el mundo. Esta oposición, este silenciamiento de los profesionales de la religión hacia María, tan constante en todos los tiempos, si exceptuamos a los santos, sirve muy bien en realidad, y es su gran función demostradora del milagro. Tengamos en cuenta además que los religiosos profesionales, como limitados humanos, tienen dificultad en simultanear a Jesús y a su Madre, parece ser que es poco el cerebro natural para que quepan ambos, y así estos representantes tienden a concentrar el esfuerzo en el "principal" para ellos, que es el Señor; así lo asientan en el orden temporal que debe seguir la evangelización, igual que en los primeros siglos, donde no es hasta el siglo III cuando empieza a entreverse la grandeza de María, siendo necesario este retraso precisamente por la limitación humana. Pero los corazones tienden naturalmente a la Madre y ésta les va enseñando que Jesús no es el de la enseñanza de verdades ciertas pero envueltas en la apatía o en la dureza o en ambas propia de hombres que sólo en muy limitado número son capaces de elevarse por encima de lo farisaico. Estos representantes enseñan verdades -si es que las enseñan y no se ponen a arreglar el mundo tomando armas, como en la saga de los curas de las revoluciones del siglo XIX y de los liberacionistas de las últimas décadas. Es luego la Virgen la que le pone el corazón a esas verdades, y así concilian en el espíritu humano con una inteligencia sobrenatural tan magnífica, al Padre, al Hijo y a la Mamá y Madre, la magna esposa del Espiritu Santísimo revelador. El esposo de la Iglesia es el Verbo, pero el esposo de la Virgen es el Espíritu Santo. Una verdad tan silenciada hoy, con toda esa capa de oscuridad que quiere seguir perpetuando la separación e ignorancia de que la Virgen además de Hijo y Padre tiene un Esposo,hoy que tanto se quiere suprimir la familia esponsal y fructífera en hijos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Iglesia constantiniana

Obispo Méndez Arceo: orígenes de la teología de la liberación

El embrión humano no pasa por una etapa de pez