En la hora del colapso moral y económico de Europa

Es un guión reiterado en la historia de la humanidad, promesas, grandes promesas en torno a la riqueza y al olvido de Dios y de sus mandatos, sabiduría y amor. Nueve años de triunfal moneda única europea, trescientos millones de consumidores, la potentísima unión europea y todo ha conducido al colapso de sus naciones. Décadas llevaban los papas en especial Juan Pablo II y el actual Benedicto XVI en reiterarle a Europa y sus ciudadanos que iban directos al fracaso con el rumbo que habían adoptado de rechazo del cristianismo, de la cultura cristiana, y la implantación de la ley humana frente a la divina en todos los frentes, especialmente del combate contra la familia y la vida de los indefensos, así como la pretensión de fundar una antropología de la rebelión y del silenciamiento de Dios y sus voces.
Dinero a espuertas recogido con avidez para al final haber entregado por un plato de lentejas la libertad de las naciones y sus ciudadanos. De este modo los grandes alegatos de la trompetería del gran triunfo europeo sin Dios y contra Dios se han vuelto, como siempre, comor reza el guión más antiguo sobre la tierra, contra sus infelices crédulos en el poder del hombre y del dinero. Ha sucedido en una proporción mundial, mucho más vasta pero en esencia idéntica a  lo que sucedía con los antiguos usureros medievales, quienes donaban fácilmente dinero para que la gente se endeudara más y más, hasta que recogían los beneficios quedándose con las propiedades y convirtiendo a la gente en una mercancía más obligada a trabajar gratis y a prostituirse (un régimen que se puede ver claramente en la película sobre San Antonio de Padua).
El rumbo seguido tiene que seguir en sus capítulos y ahora toca recoger el fruto de la pérdida de libertad, la instauración de un nuevo régimen de federación totalitaria. El programa de la unión mundial se sigue escribiendo de manera realmente previsible para quien ha querido ver.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Iglesia constantiniana

Obispo Méndez Arceo: orígenes de la teología de la liberación

El embrión humano no pasa por una etapa de pez