Jornada Mundial de la Juventud 2011

Es como si el mundo católico viniera a confirmar la fe de sus hermanos de España, notablemente amedrentados por las políticas de acoso y derribo que han venido sufriendo en los últimos 30 años por todos los medios, ante todo por la ideologización de la escuela, luego de los medios, la burla de todo lo católico, la destrucción de la unión familiar, el uso de la mujer como gran ariete contra la familia, el poder que han venido a tener los renegados de la iglesia, el hipersexualismo rampante, pero también la propia secularización de aquellos responsables de la iglesia y sus militantes laicos, que han actuado como lobos con piel de cordero todos estos años, usando la bandera del Vaticano II para realizar la devastación que de ningún modo ordenaba el Concilio.
Los católicos españoles son el perpetuo objetivo de los enemigos de la fe, ayer siendo acusados de contrarrevolucionarios, hoy acusados de enemigos de las ingenierías sociales anticristianas y antihumanas orquestadas por los renegados y llevados a tribunales diversos con diversas excusas.
La nueva jerarquía que se puso al frente de los destinos de la iglesia de España, tras los veleidosos tiempos de la "coexistencia pacífica" alcanza con la JMJ el cénit de su éxito de devolución del buen sentido a nuestro país, un gran servicio a la nación en conjunto y a las vidas de los ciudadanos en particular. Tras de ellos, la gracia divina que no nos ha abandonado a pesar de tanto dislate, que no nos ha dejado sucumbir simplemente, ahogados por el infierno a través de sus sofocadores profesionales de la fe, lo que hubiera sido justo. Sin duda la invocación de todos estos años a la misericordia divina ha tenido sus frutos.
No todo sin embargo ha de ser echar las campanas al vuelo, se aprecia en la JMJ una ausencia o si no ausencia, ya que la Virgen no falta en la iconografía y en algunos cultos programados, sí la familiar puesta en semipenumbra de la Virgen. Pero no es que Ella se dará por ofendida, ya que en definitiva todo esto responde a las secretas operaciones divinas, como cuando Jesús era proclamado en Jerusalén y la Madre se mantenía a distancia para no restar nada a la gloria de su Hijo (no porque lo vaya a hacer, sino por la propia limitación del espiritual de comienzo, que no es capaz de tener dos altares a la vez en su corazón, lo que es mucho para su infracapacidad humana).
En todo caso la consuetudinaria puesta al margen de la Virgen es anticipo de problemas, ya ocurrió en el pasado y ocurrirá en el futuro. Las negligencias de la jerarquía en este punto ponen siempre en marcha mecanismos de revancha histórica. Pero de momento, los católicos y las almas de los demás connacionales -aunque ellos no lo puedan comprender- gozamos de un respiro y a ver si esto se consolida, lo que se conseguirá no tanto por actos grandiosos sino por el arma secreta que es la de una jerarquía que se haga más mariana, mucho más mariana.
En todo caso, gracias Monseñor Rouco, gracias Papa Benedetto.

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