Discernir el camino neocatecumenal (válido para otros movimientos)

El llamado camino neocatecumenal ha sido muy criticado. Hemos incluido en este blog algunas de esas críticas. Por lo general se hacen este tipo de críticas: sobre la doctrina, carácter herético, sobre el movimiento carácter invasivo y pretensión hegemónica, sobre su taumaturgia la falta de fundación divina, sobre los fundadores, sus riñas incluso públicas, sobre la influencia en los miembros del movimiento el uso de poder abusivo e intromisión en las conciencias y el deismo mariológico.
Aquí no abundaremos en esos puntos sino en otra línea de valoración a partir del hecho consumado de la pertenencia de los miembros. Vayamos a lo positivo en primer lugar: su entrega sincera, su deseo de hacer la voluntad de Dios, la ayuda efectiva en el orden de la caridad, la predicación de la figura del Señor. Ninguna de las críticas anteriores mencionadas tiene entidad, por fuertes que sean, para aconsejar a ningún miembro que abandone o que deje de obedecer rebelándose. En esto hay que seguir la misma línea de San Pablo en sus consejos a las esposas o a los siervos.
La jerarquía no sólo debe utilizar la fuerza del movimiento kiko, sino que aquella con predicamento entre ellos debe velar que no haya abusos de poder, debe como Iglesia maternal velar para que los hijitos del movimiento que sean sometidos a una disciplina farisea que usa el argumento a la letra de la biblia contra la pobre humanidad, exasperándola y desolándola, sean retirados de sus abusadores. Hay que humanizar el movimiento y sólo una buena jerarquía tiene poder para hacerlo, porque por dentro la férrea estructura no lo permitiría. Sobre todo hay que hacer un seguimiento de la gravedad del rigorismo en los llamados catequistas y el poder destructivo de las prácticas de autocrítica y juicio público interno.
Quienes se sientan escandalizados y quieran salir que no lo hagan motu propio sin ayuda, su estado es muy delicado y una psicología de muchos años puesta ahora en  un mundo al raso les haría mucho daño, amenazando con perder la fe o bien quedar en un traumatismo a perpetuidad. Que esperen o busquen algún sacerdote o grupo sensato que les ayude, si bien no vamos a ocultar que las prácticas neocatecumenales, el estilo disciplinario sin miramientos, la forma de vivir la espiritualidad sin maternización, son ya una constante en muchísimos grupos católicos con otros nom bres, que son el estilo de encuadramento seglar de los últimos tiempos.
No se trata ya de una enmienda a la totalidad del movimiento, porque es un hecho consumado; se ha heredado el rigorismo anterior católico, al que se ha sumado el rigorismo tradicional protestante, y ya sólo queda por parte de sus hermanos católicos que se advierta la necesidad de que a los buenos corazones no se les impongan yugos y cargas ajenos a un espíritu de la caridad desde la misma mirada de Jesús y de María.

Para una visión en profundidad del llamado Camino ver documento extraido de una tesis doctoral:
http://descargas.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01305042055026837088680/004868_9.pdf

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
perdonad. Se nota que habláis de oidas. No tenéis idea de qué es el camino neocatecumenal que tanto bien está haciendo la iglesia. El único que puede discernir acerca del camino neocatecumenal o cualquier otro grupo dentro de la iglesia católica es el Santo Padre y eso ya hace mucho tiempo que nos ha dado su bendición. Será a cada pastor de cada diócesis sobre su idoneidad o no de implantarlo. En muchas diócesis ya llevan funcionando muchos años y con resultados espectaculares. La paz.
Anónimo ha dicho que…
Este artículo da una visión algo distorsionada del Camino donde el mensaje principal que se repite hasta la saciedad es el amor de Dios hacia los hombres aunque sean pecadores. Experimentar ese amor es lo que mueve a los hombres hacia una nueva forma de vivir, alegres, reconciliados con su historia y en la voluntad de Dios.
Y también se repite con frecuencia que cuando alguien se quiera ir que se vaya. Es totalmente voluntario.

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