Se espera un documento de Roma sobre el moderno escriturismo. El caso Santiago Guijarro Oporto

Con numerosos cargos en su haber en importantes instituciones en torno a la Biblia, Santiago Guijarro es uno de los escrituristas más prototípicos del momento.Aunque no postula de lleno la división entre el Jesús histórico y el Jesús de la fe, y da la de arena hablando de los excesos habidos en esta línea, sí defiende que hay un salto cualitativo entre lo que fue la realidad de la vida de Jesús y la interpretación hecha por los primitivos cristianos o en cualquier caso da una estocada de frío materialismo al corazón creyente. Una sistemática ambigüedad que permite destilar veneno a los pobres y cuando es rebatido se pone del lado del que le pide cuentas.
Hace tiempo se espera una conclusión decisiva de Roma acerca de este tipo de estudios y estudiosos de supuesta ciencia escriturista, de los cuales solo llega un tipo de eco al pueblo fuera de los círculos de eruditos, a saber que una cosa sería la realidad de la vida material del Señor y otra lo que entendieron sus seguidores. Extienden una niebla espesa que tiene un nombre claro: desconfianza, pérdida de fe en el Señor, en la Escritura, en la Sagrada Tradición y los Apóstoles.
Se puede hacer toda la investigación científica de orden material que quieran, pero lo mismo que hacen muchos científicos de la física y el cosmos, pasan de los límites de su investigación simplemente material a postulados globales pretendiendo influir en la conciencia de las gentes normales. Escandalizan a los pequeños que creen en el Señor, son gnósticos ya que proclaman la superioridad del saber de los que habrían profundizado en el saber con sus propios métodos, se burlan en el fondo de las primeras generaciones de testigos como si la Gracia no hubiera tenido realidad, como si hubiera estado irremediablemente mediatizada por lo humano, una psicología de gentes con un retraso de 2000 años sobre nuestro tiempo.
Multitud de sacerdotes y laicos que controlan centros educativos, parroquias, grupos diversos de estudio endosan estos principios y cumplen lo dicho por el Señor de que ni entran ellos en el aprisco ni dejan entrar. Y como están ocupando las cátedras la gente sencilla piensa que los que tienen delante representan a la iglesia toda. Además de su didáctica de desconfianza por la Escritura y la Gracia apostólica, siguen haciéndole la guerra a toda la historia de la iglesia. Arguyen escándalos, errores, dura pedagogía sufrida, pero sobre todo se trata de su pasión de odio de renegados, bajo manto de corderos, de cargo y fama en círculos de influencia eclesial.
Si bien la Iglesia ya se pronunció sobre el núcleo de las doctrinas escriturísticas en tiempos de San Pío X, ha de lanzarse un nuevo y profundo estudio de máximo nivel en lenguaje actual, para que no se escuden en que aquel papa santo al fin y al cabo era "preconciliar" y que todo lo enseñado en sus enciclicas y decretos antimodernistas era simple ignorancia e integrismo, lo que sería probado además por el hecho de que es el titular elegido por el movimiento que actualmente combate al Papa y a la iglesia posterior al Concilio, acusándoles del total de lo que fueron pérfidas maniobras interpretativas para cambiar el rumbo de la iglesia de ninguna manera aprobadas por los Papas, por más que hayan tenido gran y demoledora expansión.

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