Anticatólicos protestantes en la Red

Internet está siendo una formidable red de propaganda de todo orden, también anticatólica. Dejando a un lado los que atacan a la iglesia desde el lado del ateismo y el pseudoprogresismo tenemos a las sectas protestantes del más diverso signo. Utilizan enfoques nuevos de ataque aunque el objetivo es siempre el mismo: condenar a la iglesia católica.
Dado que las teorías conspiranoicas están teniendo mucho eco, éstas se han ampliado para incluir a la iglesia católica como factotum de control y perversión mundial. Un ejemplo ha sido la película-documental de varias horas llamada Zeitgeist ampliamente difundida en la red.
La iglesia católica se habría dejado enrolar en el programa del nuevo orden mundial. Se utilizan palabras aisladas de un discurso de Benedicto XVI acerca de la bondad de una governanza mundial y se lo coloca sin solución de continuidad con otros discursos de dirigentes mundiales, norteamericanos, que usan la misma expresión "nuevo orden mundial".
Aunque el código da vinci haya sido una simple novela ha iniciado una línea de ataques contra la iglesia como infiltrada por potentes redes de iluminati. Antes del "código" ya había leyendas intracatólicas acerca de la infiltración de logias en el vaticano.
Ya había católicos que utilizaban el ataque a la iglesia por sus devaneos modernistas, pero este discurso de entreguismo al paganismo político moderno se ha incorporado también al repertorio de los llamados ministerios protestantes.
Son numerosos los católicos que también atacan a los dirigentes eclesiales desde interpretaciones de mensajes celestiales. Deben saber que si bien sus intenciones pueden ser las de una reforma de la curia y de las jerarquías, el fin objetivo al que conducen es a la pérdida de credibilidad de la iglesia y a la generalización a todos los obispos -la mayoría desconocidos- de las pautas de juicio desarrolladas para algunas figuras con más astucia que sentido pastoral.
Aunque sea cierto que muchos dirigentes dejen mucho que desear, y que los buenos sean escasos, el Cielo no mira con buenos ojos ni muchísimo menos las condenas a jerarquías porque están dentro de un espíritu de acusación (Satán quiere decir el acusador). Y porque al acusador se le puede aplicar lo de la viga en el ojo propio. Mucho menos tienen nada legítimo que decir sobre la iglesia católica muchos protestantes en permanente campaña contra la iglesia, igual que los fariseos contra Cristo, y en realidad tienen como agenda prioritaria la debelación de la iglesia, igual que sus antepasados religiosos. Y quieren echar por el desagüe al niño con el agua sucia, olvidando de intento cuanto dice el Señor a los siervos de sus campos cuando vieron crecer la cizaña sobre el trigo, sobre no arrancar antes de tiempo la cizaña pues dañarían al trigo.
Objetivamente las jerarquías católicas no están peor hoy que hace 500 años, cuando los cargos eclesiásticos se compraban, vendían y transmitían como herencias debidas. Al perder además el poder y respeto humanos del pasado, se han hecho más cercanos y humildes; lo mismo por la persecución general, repartida entre los católicos internos, los protestantes y los ateos. Se encuentran también muy condolidos por la era del postconcilio donde todos nos comportamos de manera muy ilusa, echando la casa por la ventana, y no digamos nada por la pesada carga de los abusos a escolares cuya extensión sólo ahora se ha manifestado. Todo esto sirve para depurar y para reducir a la grey a sus justas proporciones, a las del resto de Yahvé.
Los protestantes harían bien en reflexionar y entender un sencillo principio: que para este viaje no hacen falta alforjas, que para caer en el fariseismo -también hay mucho de éste en la crítica interior del campo católico- no merece la pena el camino cristiano; hacerse fariseo tras haberse hecho cristiano es volver al pasado del que el Señor nos sacó, volver al tiempo de los acusadores, de la era anterior a la de la misericordia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Iglesia constantiniana

Obispo Méndez Arceo: orígenes de la teología de la liberación

El embrión humano no pasa por una etapa de pez