Libro del Papa y preservativo

Revuelo mediático por las apreciaciones del Papa en torno al condón/preservativo en su libro de entrevistas al periodista Peter Sewald. Los medios tienen que conseguir audiencia y para ello necesitan titulares insólitos, conforme a su lema de "a lo mercantil por la deformación y la polémica".
Los medios y sus audiencias quisieran que la iglesia avalara conductas sexuales "libres", ello reduciría la tensión que les llega desde sus conciencias; en ausencia de un aval de tal calibre, se conforman con cualquier gesto "liberador" y si no lo hay magnifican cualquier frase que pudiera parecerse a un aval.
Pero más allá de denostar a los medios es preciso ver el alcance real de las palabras del Papa, para aquellos que se hayan podido escandalizar y tienen buena fe.
Ciertamente la iglesia ha venido siendo acosada por su rechazo al preservativo acusándola de que no tiene en cuenta el valor supremo de la vida humana. El Papa entonces dice que el preservativo podría verse positivamente en una perspectiva pre-moral, como medio anticontagio y como un primer paso hacia una humanización del sexo. En realidad esto es correcto y no hacía fata que el Papa lo dijera; sin embargo, el contexto y ejemplo de las afirmaciones de validez moral: prostitut@ con sentido humanitario, se presta a confusiones e interpretaciones contaminantes interesadas y con valor para extender en la opinión pública como si la iglesia y junto a ella el orden divino (ya que ella se tiene por recta interpretadora de ese orden)se hubieran vuelto tolerantes hacia actos sexuales fuera de su marco natural matrimonial.
A pesar de tanta sabiduría sobre la interpretación de las escrituras ha pasado desapercibido a los asesores del Papa que los términos a veces se escapan del guión en el que están escritos, y en este caso poner juntos humanidad, prostitutas y preservativos ha sido suficiente para esa evasión.
Hubiera sido mucho mejor poner el ejemplo de marido-mujer uno de los cuales tiene sida, por lo cual se justificaría el condón, no como anticonceptivo sino como precario medio antisida.
La apelación a los casos extremos se ha utilizado para encaminar a toda la humanidad a la aceptacion en una fase siguiente de todas las aberraciones que conocemos: primero fue el divorcio, luego el aborto, luego la eutanasia.
La discrecionalidad de la moral, la casuística, debe ser establecida en el marco íntimo de las conciencias con personas formadas para la guía de conciencia, nunca ser objeto de discurso eclesiástico amplio, porque ello dará alas a quienes buscan licencia moral como sea, y también porque da baza a quienes empujan cada vez más fuerte para que la iglesia se hunda en el marasmo general de la licencia carnal.
Nunca ha dicho públicamente la iglesia que la prostitución tiene su lado positivo porque canaliza el deseo desenfrenado de muchos y que sin ella las mujeres en general no podrían vivir en paz; no lo dice, porque de ahí sacarían muchos la conclusión de que las prostitutas son benefactoras públicas y protectoras involuntarias de la moral. No se puede decir, porque al nivel personal cada acto carnal en ese marco es espiritualmente mortífero. Y lo que pase de ahí será si no confuso en sí mismo sí objeto de confusión. Téngase en cuenta que la mayoría de la opinión pública sabe lo que dice la iglesia por lo que ve en tv y prensa; cuando atacan y ponen verde a la iglesia por su negativa al preservativo es cuando saben que su uso es condenable moralmente, que es lo que tienen que saber. Es gracias a los ataques como la mayoría sabe de algunas doctrinas de la iglesia. Intentar aclararse es dar munición a los creadors de confusión, siempre prestos a esa tarea desde las tribunas mediáticas.

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