Quid sobrenatural de España

 Para entender teológicamente la historia hay que tener en cuenta unos principios básicos: el modelo de comprensión es el trazado en la historia sagrada judía, donde Dios está presente en esa historia y va determinando el rumbo de su pueblo,bien de forma directa cuando le obedecen o bien poniendo en marcha una ruta alternativa cuando el pueblo se le rebela; nada escapa a la providencia divina y todo hasta la peor catástrofe es reconvertible a bien.
Los pueblos siguen también la analogía de las vidas individuales: pecados y virtudes y destino. Pero el sufrimiento juega un papel trascendental, así como el minimalismo de las naciones elegidas. David y Goliat están siempre frente a frente, el infierno pone en liza a Goliat, el cielo pone en marcha a David, pequeño, insignificante pero por eso mismo de una victoria manifiesta de Dios, ya que no podría triunfar humanamente la debilidad sobre la fuerza y la superioridad.
España fue elegida, precisamente por sus escasos méritos en el orden de la fuerza, lo que garantiza una sensatez en el fondo, ya que el fuerte se atribuye la fuerza a sí mismo. España incluso en el momento de su máximo esplendor según los historiadores era una potencia en ruinas; la primera conquista de América por ejemplo se hace con 500 hombres, imposible en el orden humano, y no fue porque los indígenas no tuvieran una civilización espléndida y ejército de miles de hombres. Los historiadores podrán dar las explicaciones de base material que quieran, pero en ese plano la historia sucedida hubiera sido imposible.
Cuando Hispania fue sometida por Roma lo fue según un orden natural, el fuerte sometió al débil y éste incluso adquirió el perfil del colonizador. Pero la resistencia al Islam y la posterior reconquista, así como la continuación de la lucha contrael islam turcomano, no podía entenderse solo desde un plano material. Hay que leer atentamente los hechos para darse cuenta de que las victorias hispanas eran al estilo de David frente a Goliat, inexplicables. Y cuando más superior era España en la época de la armada invencible, precisamente fue derrotada y sin que se disparase un tiro ni una flecha, ¿por qué? porque España no tenía el aval del cielo para invadir otra nación, ni aquella que tendría que tener otra función en el futuro, aunque si se hubiese dejado catolizar no hubiera sido la gestante del nuevo orden mundial que hoy es rampante. Ni tampoco pudo retener a Portugal.
El poder de Napoleón fue vencido no porque España fuera una potencia, sino porque el antiguo enemigo inglés era ahora aliado, pero significativamente la primera gran derrota de la revolución hecha guerra de invasión y exterminio fue el suelo español. Y herederos de la revolución de origen español la gestionaron pero sin poderle imponer su credo, siendo resistida una y otra vez en su gestión doméstica por las sucesivas guerras carlistas. Hasta que llegó lo que podría llamarse cuarta guerra carlista o guerra civil que triunfó sobre el combinado de la revolución y la república burguesa demoliberal, aunque naturalmente esa cuarta guerra no era ya dinástica, sino genuinamente guerra de credos y sistemas; una vez finalizado el tiempo de la reacción, se hundieron las organizaciones materiales que hicieron la contra revolución, aunque han quedado vivas, naturalmente adaptadas a nuestra época, las organizaciones que perdieron inexplicablemente una lucha en la que tenían todas las de ganar. Igual que en la guera de la independencia, aunque no en semejante medida, también la sombre protectora de un imperio europeo de nefasto recuerdo, permitió la superviviencia del David español, que hubiera debido caer porque tenía importantes enemigos en todas las escalas del poder geopolìtico, sin embargo sobrevivió, de nuevo contra toda probabilidad.
Hoy día, España ha vuelto a caer y en un grado de ignominia inigualable, por más que haya registrado éxitos materiales indudables. Realmente no sabemos si resurgirá en nuevo David o si su tiempo está por finalizar, ya que todo, hasta el destino sobrenatural de las naciones está sometido a la ley de la caducidad. Y realmente siete demonios fueron echados del hogar pero volvieron cien mucho peores que los primeros, no tanto porque exhiban armas y ejércitos materiales, sino porque su poder de conducir a condena eterna es mucho mayor sin exhibir ni un cañón y mucho menor la resistencia espiritual que en la historia había sido tan poderosa. Y sin resistencia espiritual no hay futuro para David. Pero lo carácterístico del David español es que siempre está a punto de morir y vuelve a salir por sus fueros, aunque siempre parece necesitar un estropicio internacional para que le dejen hacer.


Mucho se ha escrito sobre el ser de España, eruditos, políticos y en fin todo español tiende a reflexionar sobre la índole de España. Pero hay una manera de entender la nación desde una teología de la historia. El patrón de Israel puede ser extendido a España, aunque también a otros países. España ha tenido una misión en el orden sobrenatural a lo largo de los siglos como lo tuvo Israel. La elección divina de Israel como se sabe fue traspasada a los antiguos paganos pasando por la iglesia. la pre Hispania tenía un componente poblacional disperso, habituado a la austeridad por la escasez de recursos, y fue como otros lugares domeñada por la fuerza y crueldad de Roma, finalmente desarbolada por las invasiones. El primer fundamento del evangelio se da en Hispania con la llegada de Santiago, infructuosa en primer término, con ocho adeptos como todo peculio de su evangelización, aunque con la fundacion del Pilar de Zaragoza quedaba asegurada una base firme, en lo humano desde luego por completo precaria como sostén de una aceptación masiva. La mezcla de pueblos que se dio en la península entre las antiguos tribus locales y los recien llegados euroepos, se hizo católica bajo el domino de los visigodos y es en esa época donde la pasión de la fe se hace visible en la historia y en los documentos.
Es aquí donde se fragua ya la misión histórica de España, que es mantener la fe pero con toda la paradoja de tratarse de un pueblo entremezclado, sin recursos para imponerse, con una dotación espiritual muy precaria. Virtudes y defectos extremados se daban en este pueblo, lo que ha seguido hasta hoy y ha sido bien estudiado; así ocurría con el pueblo judío, cuya índole era muy poco grata a los pueblos cultivados de la antigüedad por su mezcla de tenacidad y tosquedad, rasgos muy propios de la condición hispana.
Así tenemos la primera época de la catolicidad española, que sale de la crisis arriana con dificultad, para encontrarse con el Islam de bruces, que barrería todo el sistema visigodo en casi un paseo militar.
El Islam era la respuesta al cristianismo. El infierno tuvo que ponerlo en marcha como un fanatismo capaz de eliminar al cristianismo que a su vez había echado por tierra el viejo modo de dominación infernal basado en el politeismo. Este ya no servía y debía ser sustituido por una parodia del judaismo: una nueva religión basada en un libro, en un gran profeta, en un gran designio de sometimiento, un mesianismo militar. El método fue eficaz, barrió el cristianismo del norte de Africa y prosigue triunfal por la península ibérica con la previsión de conquistar la Europa cristiana, y "sólo" le queda un puntito por conquistar en un lugarejo remoto de la cordillera cantábrica, donde la naturaleza se alía con los guerreros cristianos reducidos a guerrilla.
El cristianismo se hace característicamente español en esta dimensión de estar reducido prácticamente a un último estertor y volver a cobrar fuerzas de un modo humanamente inexplicable. Siempre en la agonía y consiguiendo pasar a la siguiente etapa histórica, sin que nadie sepa bien cómo. Aunque se trata de lo de siempre: fuerza de Dios que se autorevela en la debilidad de lo material confundiendo a las fuerzas del infierno, espirituales y carnales.
Ascensión continua, plagada de caídas y dilaciones numerosas, hasta el culmen de los reyes católicos. Y todo eso con un pueblo entremezclado, localista hasta la médula, depauperado, muy libertario, dado a la ferocidad e imposible de organizar según los cánones más elementales, a no ser que cuente con un ideal místico. Este ideal fue continuo en los ocho siglos de reconquista, y periódicamente ponía a funcionar a élites y pueblo en un objetivo común de recristianización, sin ser guerra de religiones, la guerra para los españoles no es motivadora.
Pero las religiones en España han ido cambiando de formas, o mejor dicho las parodias religiosas han mantenido esencia anticristiana y han cambiado de formas. Islam y Humanismo ilustrado han participado de la misma esencia. Este en sus tres versiones historicas hasta el momento: la francesa revolucionaria, la sovietista y la inversión iluminista progresista.
(continuará...)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Iglesia constantiniana

Obispo Méndez Arceo: orígenes de la teología de la liberación

El embrión humano no pasa por una etapa de pez