La Iglesia en medio de los escándalos

Los ataques a la iglesia han sido tan arraigados en la historia que, con motivo de los escándalos recientes surgidos, se pensó por la opinión pública católica que respondían simplemente a un episodio más en la dilatada lucha de los enemigos de la iglesia. En realidad los escándalos no son nuevos históricamente y ya la Roma renacentista registró lamentables hechos de pecados de la carne y abusos de toda índole, de lo cual se tomó base para la rebelión protestante. Es decir, que lo que no se limpia a tiempo en la iglesia se vuelve contra ella para generar su propia destrucción o mutilación.
Es el caso en la actualidad. No sabemos dónde iremos a parar con todo esto, pero es obvio que la iglesia como imagen colectiva y como personas en particular tendremos que pagar de un modo u otro los pecados cometidos; serán de un modo u otro fuente de persecución.
Lo que ha ocurrido es muy grave, no ya sólo las cuestiones de abuso sexual, que también, sino que se ha puesto en entredicho a la curia vaticana habiendo muchas acusaciones fundadas sobre la corrupción y el tráfico de influencias reconocidas en los propios medios católicos (el más extensivo investigador ha sido el National catholic review. La sacralización práctica de los líderes de movimientos corre pareja con la compra de influencias entre cardenales y obispos. Enormes cantidades donadas para caridad y obras de iglesia parecen haber sido desviadas para esa compra de influencias, al menos en el caso de los legionarios de Cristo, movimiento aprobado oficialmente por el Vaticano.
Será necesario un proceso de transparencia en las cuentas y métodos de cohesión interna de los movimientos. Con facilidad se ha venido observando que se desplazan lo que son contenidos sagrados a la sacralización indebida de personas y formas. Lo que ha ocurrido con el fundador de los Legionarios es todo un paradigma.
No se pueden fundar movimientos así como así. Debe constar inmediatamente el origen divino, éste debe ser patente e inequívoco, debe haber mensaje divino, querer de Dios, con todo el proceso de discernimiento que se quiera. Y las desviaciones deben combatirse antes de que éstas hagan crecer la corrupción y producir efectos letales. Si ya en el caso de las órdenes fundadas inmediatamente por querer divino garantizado por el santo fundador, se han producido casos de graves desviaciones -disfrazadas de actualizaciones- imagínese el caso de los movimientos que han creído poder prescindir para la fundación de la intervención inmediata de Dios; y en el extremo, incluso hay casos en que fundaciones han ocultado su origen divino o marial para no perjudicar su aprobación ante las instancias eclesiales correspondientes.
Todo esto lleva a una purificación sin duda, los elementos caducos no son tanto los lenguajes y formas como la corrupción pura y dura. La iglesia está en el ojo del huracán y ya se habla de detener al Papa aprovechando la práctica habida con Pinochet, así como de poner fin al estatuto independiente del Vaticano tratándole como a los paraísos fiscales hasta ahora intocables. Por eso Roma debe expulsar los elementos corruptos de su seno.
Fue terrible todo lo que ocurrió en torno al pontificado de Juan Pablo I, la connivencia de algunas personas del interior romano con el crimen, aunque se arreglaron algunos episodios y se alejó a algunas personas. Pero el mismo Juan Pablo II tomó nota de que no se podía cortar por lo sano en separar el trigo de la cizaña, como había pretendido su antecesor. Ahora nos encontramos con algo todavía más grande, algo impensable tiempo atrás. Habrá que hacer algo para la restauración de la iglesia, que pensábamos que era sólo una cuestión de falla teológica o disciplinar, pero que afecta a toda la estructura teológica y carnal, algo lógico por otro lado, porque el tipo de fe determina el tipo de vida. Los prelados o dirigentes que son centros de poder simplemente humano deben ser desalojados y retirados, y en las comisiones de investigación deben estar solamente personas de probada honradez. Hay casos en esas comisiones que son sangrantes, es el caso de algún prelado investigador que ha sido ejemplo público de gravísimo latitudinarismo y práctica de diplomatismo humano como clave pastoral.
Y finalmente, decir que este blog no es correa de transmisión de ninguna posición antirromana, ni de movimiento alguno, ni como corriente de opinión al servicio de intereses ni sedevacantistas, ni de hermandades sacerdotales, ni de católicos antiguos, ni de ninguna instancia que sea sistemática acusadora del Papado

Comentarios

Entradas populares de este blog

Iglesia constantiniana

Obispo Méndez Arceo: orígenes de la teología de la liberación

El embrión humano no pasa por una etapa de pez