La Madre la desarmó

De http://www.caminocatolico.org, que incluye muchos testimonios modernos de conversión:

Ángela, en la actualidad religiosa de la Comunidad Nuovi Orizzonti, tiene una vida de película. Abandonada por su madre cuando era un bebé, atrapada por una peligrosa secta satánica, convencida de la necesidad de asesinar a una monja por indicación de la sacerdotisa, que a la vez era su psiquiatra... Contó su testimonio en un encuentro de jóvenes en Medjugorje en el año 2006 y ofrecemos su transcripción...

(Ángela) Cuando se experimenta el amor de Dios, se aprende que no se puede guardar para uno mismo. Yo llevo doce años viviendo esta forma de amor. Llevando el amor a quienes no conocen el amor de Dios. La comunidad a la que pertenezco nació en 1984, fundada por Chiara Amirante que comenzó a llevar la palabra de Dios a los puntos de muerte de la ciudad de Roma. Tantos jóvenes que no conocían la palabra de Dios le pedían: «Chiara, sácanos de este infierno».
Llevo 12 años en la comunidad de Chiara Amirante, tengo 40 años y cuando entré a la comunidad no creía absolutamente en Dios. Creía que los sacerdotes y las religiosas se hacían sacerdotes y religiosas por la falta de trabajo… Con el sufrimiento tuve contacto apenas nací. Porque mi padre y mi madre me abandonaron al nacer. Viví mis primeros 6 años de vida en un orfanato.

A los 18 años se es mayor de edad en Italia, así que me fui de casa. Pude hacerlo porque tenía un trabajo, una ocupación. Soy una ex chef internacional de cocina. Comencé a trabajar... El dinero empezó a ser el dios de mi vida. Cuanto más tenia, más quería tener. Pero a fin de mes no quedaba nada. Lo que pertenecía al mundo de la afectividad era un desastre. Tenía novios según la estación del año, uno para la estación invernal y otro para el verano. Pero cada vez era una herida más que dejaba mi corazón muy lastimado.

Un duro golpe

nuoiviorizzontilogo_no_orange.gifFinalmente me enamoré de una persona que todas las madres de familia soñarían para su propia hija, inteligente, bueno, educado. Pero tenía un pequeño defecto: era católico, un católico convencido. Y empezó a hablarme de Dios. Y le dije: "Escucha Luca las relaciones de 3 no funcionan, somos tú y yo y punto. Dios debe estar fuera". El fingió seguirme la corriente. Al cabo de 2 años, me dice: escucha, Ángela, hablé con mi director espiritual porque tengo intención de casarme contigo. Yo lo observé un poco perpleja pero por un solo motivo, porque no sabia qué era un director espiritual. Y le respondí: "Vamos al registro de la ciudad, dos firmas y estamos casados". Y me dijo: "No, para mí es importante el sacramento del matrimonio. Nos dan la posibilidad de efectuar un matrimonio mixto donde tú declares ser no creyente pero yo puedo casarme contigo dentro de la Iglesia"…

El comenzó a organizar la boda, pero de repente se enfermó, se enfermó gravemente... Después de una serie de análisis, nos dicen que debido a una transfusión de sangre había contraído el HIV, tenía SIDA, sentencia: ni un año de vida. Y ahí entro en contacto con la primera verdad de mi vida. Porque yo con el dinero hasta ese día había comprado todo y a todos. Pero una sola cosa no podía comprar: la vida. Y para mí fue una derrota. Luca partió para el paraíso 4 días antes del matrimonio. Y ahí se me derrumbó el mundo… Recuerdo la tarde del funeral. Estaba en una playa y dije: "Dios, si existes, te destruiré, pero si no existes pasaré mi vida diciéndole al mundo que no existes". Y ahí comenzó mi guerra con Dios.

Adónde llevan las sectas

Primero me acerqué a varias filosofías. Todo lo que era la New Age y Reiki. Pero no encontraba nada de la presencia de Dios. Hasta que un día una colega de trabajo me dijo que tal vez necesitaba ir a psicoterapia. Y comencé a ir un día a la semana, dos días, tres días, cuatro veces por semana. La psicoterapia se convirtió en mi droga. Poco después la doctora me dice: sabes, Ángela, tal vez necesites hipnosis porque tenemos que entrar a lo más profundo de tus heridas. Le dije que si.

Desafortunadamente esta doctora era una sacerdotisa de una de las sectas satánicas más importantes de Italia. Ahí pasé dos años de mi vida. Dos años que me llevaron a perder mi dignidad de mujer, mi dignidad de ser humano. Sólo el poder y el tener. La noche de Navidad de hace 10 años, durante un rito, me dijeron que tenía que demostrar mi pertenencia: "En Roma hay una joven, de nombre Chiara, que ha fundado hace poco una comunidad. Esta muy protegida por la Iglesia y para nosotros es un obstáculo. Si verdaderamente quieres pertenecernos, debes hacer una cosa: destruye Nuovi Orizzonti y mata a Chiara". Y acepté.
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Partí para Roma la noche del 5 de Enero. Eran las 8 de la noche y Chiara-en la fotografia de la derecha- estaba cenando. Llamé a la puerta de la comunidad. Estaba segura de lo que haría. Chiara cuenta siempre que en ese momento en su corazón escuchó la voz de María que le decía: "Abre tú la puerta que es una hija mía que tiene una gran necesidad". Chiara se levantó y abrió la puerta, y cuando la abrió, hizo una sola cosa. Me abrazó y me dijo: "Finalmente estás en casa". Es el abrazo que cambió mi vida. Un abrazo indeleble que llegó a mi corazón. Chiara me llevó a su habitación y hablamos un poco. Le entregué el arma y le dije: "Chiara para mí ya no hay esperanza". Y me respondió: "Si. Si la hay porque el amor ha vencido a la muerte porque Jesús te ama". Le dije: "Chiara yo los conozco. Tengo pocos minutos. Ellos me matarán a mí y te matarán a ti". "No, Ángela, no lo harán. Porque María te quiso en esta casa".

En la Iglesia Católica

Llamaron a un sacerdote pues, obviamente, lo primero era hacer una buena confesión. Debido a las actividades en que estaba involucrada, no me pudieron dar la absolución inmediatamente. Escribieron a la Santa Sede, a la Doctrina de la fe. Y un cierto cardenal Ratzinger respondió a los pocos días: "Hoy la Iglesia está de fiesta porque una Hija ha regresado a casa". Con un permiso muy especial la noche del 27 de Enero, en la capilla de las hermanas de la Madre Teresa en Roma, pude recibir la comunión, pude consagrar mi corazón al Corazón Inmaculado de Maria, hacer votos de pobreza, obediencia, castidad y experimentar la alegría de Cristo Resucitado. Y ahí comenzó mi camino. Mi camino de sanación. Ninguno había conseguido sanar ciertas heridas, solamente el amor de Jesús.

Pero había todavía una herida que no había podido sanar, y era la falta de una madre… porque me faltaba… Cuando en Navidad todas la madres telefonaban, yo no recibía ninguna llamada…

La Cruz de Cristo

Por la noche cuando llegaba frente a Jesús, empecé a escuchar en mi corazón: "Ángela, si hoy tú existes es porque tu madre dijo sí a la vida". Cuando se experimenta la misericordia de Dios, la primera cosa que se aprende es a no juzgar. Y yo no tenía ningún derecho de juzgar a mi madre. Porque si una madre llega a abandonar a un hijo es porque hay un gran dolor.

La ley italiana permite obtener información del propio origen. Encontré a mi madre. Comenzó a telefonearme y un día me sugirió conocernos personalmente. El 2 de Junio de 2004 partí para la ciudad donde ella vivía para encontrarla… Pocos minutos después de encontrarnos, con una mirada que yo no le deseo ni a mi peor enemigo, me dijo: "Tú para mí no has existido hasta ahora, no existes hoy, sal de mi vida". Yo no sé qué siente una madre cuando un hijo dice no al amor, pero les puedo decir lo que siente un hijo cuando una madre le dice no al amor…

Fue un gran dolor, regrese a Roma con Chiara y le dije: "¿Pero qué le hecho de malo a Jesús, trabajo para Él, por qué no me puede ayudar?" y Chira me respondió con una frase de Santa Teresa de por qué Jesús me trataba así, me contestó: "Sabes, Ángela, a sus amigos los trata así". Y Santa Teresa había responmedjugorje_1.jpgdido: "ahora entiendo por qué tienes tan pocos amigos"…

Una franca resistencia

Chiara me dijo: "escucha Ángela tienes 20 días de vacaciones, hay un lugar al que puedes ir, Medjugorje, toma tus vacaciones y ve allá". Y pensé: yo a Medjugorje no voy. Mejor, me pagas las vacaciones a Croacia que tiene un mar estupendo y un día voy a Medjugorje. Y ella me dijo: "te recuerdo que tienes un voto de pobreza y un voto de obediencia. Y por obediencia vas a Medjugorje". Así que vine a Medjugorje.

Los primeros 10 días no quise saber nada. El décimo primero, pasa la vidente Marija, me saluda y me invita a una aparición. Y de golpe, riéndome, le contesto: "escucha, Marija, la Virgen tiene que venir a mí porque yo no me muevo". Me observó un poco sorprendida y me dijo: "de todas formas ven".

Estaba lleno de gente. Llegué a las 6:20 p.m. Había gente que llevaba 2 o 3 horas esperando. Pasó Marija, me tomó del brazo y me llevó con ella dentro de la capilla. Y empezó la aparición. Me hizo arrodillarme, ella estaba a mi lado. Yo veía a todos los peregrinos, y decía: "¡qué buenos, cómo rezan!", pero mi corazón estaba cerrado.

Contacto con lo divino

Pero en cierto momento sucedió algo, y se lo dice la persona más racional que existe. Empecé a sentir un calor en el cuerpo, era un calor que me envolvía, era como si algo me abrazara, pero lo más increíble es que era como un transplante de corazón y subrayo la palabra transplante porque no era un corazón reparado, era un corazón nuevo…

Terminó la aparición, y yo continuaba repitiéndome: Ángela no ha pasado nada. Y cuanto más lo decía mejor me sentía. Marija se levantó e hizo lo de siempre, explicó lo que había sucedido. Delante de todos, dijo: "He presentado a la Virgen todas las intenciones, la Virgen ha orado por vosotros, os ha bendecido" y después, delante de todos, me observa y me dice: "La Virgen hace suyo el dolor que llevas, pero a partir de hoy sólo Ella será tu Madre".

Marija no sabía absolutamente nada de mi historia. Salí de la capilla, Marija me tomó del brazo y nos fuimos a casa. Y aún sin convencerme le hice una pregunta: ¿Marija, estabas ahí, me viste en la capilla? y ella, sonriendo, me respondió: "yo no, pero la Virgen sí". Y desde aquel día he sentido a María en mi vida.

He descubierto que cada vez que tengo el rosario en las manos, es María quien me toma de la mano. Aquella tarde aprendí otra cosa, que era cierto que hasta ese día había trabajado para Dios. Pero que María quería que trabajara con Dios.

Un profundo e inexplicable cambio

Fue una experiencia bellísima. Porque descubrí que el dolor, puede ser transformado en amor por la humanidad.

chiara1chiara.jpgPorque si aquella tarde dije que Dios no existía, después de 12 años puedo deciros que Dios existe. Durante 8 años, viví en el silencio. Viví escondida. Pero hace 2 años, durante un capitulo general de la familia salesiana, Chiara y otras personas importantes me pidieron que contara mi historia. Al principio tuve miedo. Pero cuando aprendes que la vida no te pertenece, que la vida es un regalo..., hice este pacto con Jesús: "Jesús te ruego, si mi vida, mi historia, sirve a un solo joven a encontrar tu misericordia, daré mi vida por esto".

Seguridad en medio de la indigencia

Queridos Jóvenes: no tengáis miedo al sufrimiento. El sufrimiento existe. El mundo os enseña que no existe. El mundo os enseña a ocultar el sufrimiento. Pero Jesús nos ha enseñado a vivirlo con Él. Lo que tiene clavado a Jesús a la cruz no son los clavos sino el amor que tiene por cada uno de nosotros… Os ruego, como decía San Francisco, no permitáis que el amor de los amores no sea amado. Llevemos el amor de Dios a todo el mundo. La Madre Teresa decía: somos gotas en el mar, pero tantas gotas hacen un océano.

Queridos Jóvenes: os puedo decir una cosa: hay un Dios que nos ama. Que debemos experimentar la alegría. La alegría de Cristo resucitado. Ese pedazo de pan que nosotros adoramos, ese pedazo de pan con el que nos nutrimos. Ahí está realmente el cuerpo de Jesús. Y lo digo con un gran dolor, porque los satanistas creen más que nosotros que ahí está el cuerpo de Jesús. Nosotros tenemos que empezar a creer. Tenemos que empezar a vivir a Jesús. San Pablo decía, no soy yo quien vivo, es Jesús quien vive en mí.

Entonces jóvenes, ya sabéis donde está la verdadera libertad. Está en una sola palabra, en la obediencia. Y lo repito, no escapéis al sufrimiento. Llevadlo con Jesús, y entonces ese sufrimiento se transformará en amor. Me despido con una frase de Edith Stein. Cuando Edith se convirtió le preguntaron: ¿por qué te convertiste a la religión católica? Y ella respondió: "Porque busqué el amor y encontré a Jesús".

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