¿Contradicción en el Génesis?

Me cuenta un amigo que la profesora de religión de su hijo adolescente les ha hecho ver a sus alumnos que habría una contradicción absurda en el Génesis, primer libro de la Biblia. Consistiría en que el primer día dijo Dios que se haga la luz, mientras que el cuarto día de la creación dispuso dos luminarias en el cielo, sol y luna, cuando en aparente lógica no podría haber luz antes de poner el sol.
Los chicos asintieron a esa supuesta contradicción; menudo trabajo para una profesora de religión escandalizar a los jóvenes. Nosotros sabemos de la inerrancia de la Escritura, o como se decía en el catecismo, que Dios no puede engañarse ni engañarnos y también que la escritura es de autores de cultura primitiva pero en cuanto inspirados por Dios expositores de la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
El Génesis no se contradice si tenemos en cuenta una buena interpretación -¡conforme además con la ciencia astronómica!-de una creación contada desde la óptica del marco terrestre: en primer lugar, el "hágase la luz" es el primer paso, o acto de Dios del primer día o era (sin caer en líos acerca de big bangs o de los fotones) al disponer que la luz del sol, que ya existía, se filtrase sobre la atmósfera llena de tinieblas hasta entonces por el espesor de sus vapores; a continuación la entrada de la luz solar posibilitó el inicio de la vida con la purificación de los gases gracias a la inmensa vegetación surgida, siendo esto el acto creador del tercer día; y el cuarto día, Dios dispuso las luminarias, sol y luna, no que los creara en esa fase pues ya estaban creadas, sino que la atmósfera se volvió transparente y se hicieron visibles los dos astros ya de una forma habitual y constante para los vivientes.
La ciencia no pone como autor a Dios, sólo habla de procesos, pero la Biblia es justa señalando a Dios, único autor posible de los procesos. Los antiguos escritores de la Biblia, Moisés en concreto, lo mismo que recibió la ley de Dios recibió revelación de los orígenes del mundo en forma apta a nuestra tan escasa razón. Sin esa revelación, hubiera sido imposible tamaña coincidencia entre el lenguaje de la Biblia para los humildes receptores y la ciencia geológica y astronómica.
Y frente a lo que se repite acerca de la igualdad entre las narraciones bíblicas y las de las mitologías del entorno del pueblo judío, ya que el relato del génesis es único entre los relatos de todos los pueblos antiguos del mundo.

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