Iglesia de representantes e iglesia de profundidad

Hemos de distinguir entre iglesia de representantes e iglesia de profundidad. Si bien hay personas que están en ambos marcos, son una exigua y a menudo desconocida minoría, ni siquiera en realidad una minoría, porque es raro que puedan coincidir, son perlas raras, que han de convivir con el grueso y desde luego ser sometidas a cuarentena interna.
La iglesia representacional cumple sin embargo un papel que es el de dar visibilidad al ideal de Cristo ante el pueblo. Gracias a sus maneras pueden ser confundidos con los miembros de la iglesia profunda y permitir que exista la fe en la iglesia de salvación. Otro papel positivo de la iglesia de representación es el de que siendo gran estorbo objetivamente, eso convierte en evidencia milagrosa y de la acción divina, que la iglesia corporal subsista tanto tiempo.
Gran parte de la iglesia de representación es falsa reformadora, como no podía ser de otro modo, pero es un sarcasmo que quienes se proclaman continuadores de la tradición no abandonen las figuras de la representación que son las de la suposición de santidad mediante signos de apariencia.
Gran enseñanza contiene el ímpetu reformador de un Lutero, prototipo de figura de iglesia de representación: cuando acude a Roma se escandaliza, entre otras cosas porque la sede del papado, gobiernado civil y teológicamente por el papado, era la ciudad con más prostitutas de la época y aún hoy se puede apreciar por la profusión erótica de las fuentes y otros monumentos públicos qué fuerza pudo tener el erotismo en aquel entonces. Sin embargo, Lutero emprendió la creación de una nueva iglesia mucho más representacional, en realidad sólo de representación. Despojó a la iglesia del sacerdocio, esto es, de la acción divina a través de manos humanas por pecadoras que fueran. En el sacerdote está entera la santidad de Dios al tiempo que humanamente es una catástrofe, si bien, a menudo Dios consigue ocultar esta realidad por la misma representación que hacen.
Cuanto sabemos del tiempo del Señor, de los sacerdotes del tiempo del Señor nos permite adivinar por analogía que las proporciones de representacionales y profundos son hoy como entonces. De casi un centenar de miembros del sanedrín, sólo dos capaces de acoger al máximo profeta y aun eso a escondidas; y luego un pequeño grupo de personas honradas como mucho, pero sin aceptación de otra manifestación de Dios que no fuera la que conocían.
La iglesia de la profundidad acoge al Señor en la noche, a escondidas de los poderosos diplomates, procurando que no sepan que dan oido a ningún profeta de verdad.
Pero esta situación no se mantiene por mucho tiempo y en cada generación se repite la catástrofe: el descenso de la iglesia a los niveles de la ínfima materialidad de ideas, de nociones, donde lo exterior constituye un escándalo de contradicción.
Ay de vosotros que perseguis a los profetas igual que lo hicieron vuestros padres, pero ¿a qué padres se refiere?, porque nos habla a nosotros, de modo que esos padres son las sectas internas, anteriores de los anteriores y luego posteriores-posteriores de fariseos, herodianos, saduceos y místicos esenios.
La iglesia de representación se ha dado en los últimos siglos a la persecución de los enviados divinos, bien es verdad que con eso ha cumplido profecía, con eso ha elevado el rango de los enviados a la dimensión de mártires, y ha reactualizado la pasión del Señor que no puede sino reactualizarse una y otra vez (es el radiante bucle de Nuestro Señor) y así volver una y otra vez a la presencia de los sucesores de los sucesores; aunque también gracias a esa actitud en algún sentido providencial se han depurado los enviados, y se han evitado supercherías, gracias a la persecución, cualquiera sabe que ser enviado de Dios no vale para hacer carrera fuera de la iglesia y mucho menos dentro, necedad y locura para los paganos,escándalo para los judíos, para los nuevos judíos no de raza sino de analogía de corazón.

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