Cómo sobrellevar el maltrato en los movimientos y órdenes

En los organismos de iglesia, como en todas las organizaciones de componente humana, existe el maltrato; el perfil de los maltratadores responde más o menos a estos caracteres: deseo de sobresalir, habilidad verbal, capacidad de engatusar a superiores y falta de corazón que les hace fáciles a la represalia.
Tienen una función sin embargo, que es la de con el dolor que provocan aquilatar las condiciones morales de los que han de padecerlos, y también retienen para sí los cargos, siempre el elemento más peligroso para la vida espiritual, ellos que ya llevan el daño consigo impiden que otros reciban más daño.
Se enseña ascetismo, obediencia y la unión con el Señor en el sufrir, ahora bien, se enseña poco o nada cómo habérselas con los maltratadores; si se les hace frente cándidamente reforzarán su presión y acoso, sobre todo con los que muestran no sometérseles y pareciendo débiles el maltratador decide que no tienen otro valor que el de ser súbditos no de Dios sino del sí propio.
El seguidor de movimiento o de orden debe tener siempre la vista elevada a la llamada de Dios que recibió y retirarla lo más posible del daño y del maltratador, que no se conviertan en objeto exclusivo de atención, como pide la carne y el sentido doloridos. Pedir la ayuda de Dios, que esconda al alma lo más posible del dañador, que retire las oportunidades de dañar, no sentirse culpable como pretenden todas las acusaciones y la tendencia del espiritual a sentirse culpable por todo y por todos. Y ayudarse humanamente evitando encontronazos, rezar interiormente cada vez que se encuentre por los pasillos o dependencias con el superior maltratador esto para apagar el fuego de la ira que pide estallar.
Nunca Dios tiene el punto de vista del maltratador, El tiene siempre para cada uno la excusa perfecta, sea lo que sea, haga lo que haga. No anda siempre acusando, no anda siempre con el ceño perforante. Y el maltratador no es eslabón del querer de Dios.
Los maltratadores que provocan que las almas se salgan de los movimientos a los que fueron llamados serán responsables de esa salida, piensen bien por tanto antes de considerar que el fuego caerá sobre el que se marche. Este es un gran argumento, grande y consolador que Dios tiene frente al enemigo: quienes no se adentraron más en la iglesia y lo mismo quienes dejaron la vida religiosa por acoso y desmoralización, tanto más fuerte cuanto que quienes acusan dicen hablar por Dios mismo, tienen una gran excusa, que son los propios maltratadores y los que hablaron y actuaron farisaicamente, con palabras de piedad y hechos de dureza.
No resistan al maltratador para que no se encone, no recurran a los superiores mayores que en su mayoría podrían hacer causa común con él. Hagan fintas, esquiven los azotes verbales, pero sobre todo pidan al Cielo que les dé siempre pistas sobre las respuestas de palabra y obra "prácticas" que convengan en cada caso y situación. Usen siempre de inteligencia espiritual y de la guía directa. Y vencerán, que todo no es sino una persecución temporal. En resumen: aguanten los aguaceros en su tienda, no huyan pero tampoco se enfrenten, porque serán derrotados, dejen tiempo al tiempo de Dios y déjenle que actúe en su misericordia, que todos estos males son una gran ocasión para que El se apiade, se ponga de su parte y actúe con sus divinos consejos.

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