Feminocracia. El futuro de la mujer, la mujer del futuro.

Las campanas que repican felices por el advenimiento de la nueva mujer -que primero fue la mujer liberada y ahora se pretende mujer dominante- llaman al gran engaño. Ocurre como con las viejas campanas que anunciaban la llegada del nuevo hombre socialista y proletario que dirigiría todos los espacios del poder y de la vida hasta los más íntimos. Todo quedó en una élite privilegiada que enarbolaba la bandera de los oprimidos constituyéndose en casta política y económica.
El nuevo mundo no será dominado por "la" mujer, sino por una élite de mujeres, las que cuentan, las del dominio: arte, literatura, empresas,agentes feministas directas del llamado bienestar social, políticas y también mujeres de cierta pastoral. El nuevo orden será un orden a la medida de las feminócratas. Las demás, igual que los proletarios de los sistemas de régimen opresivo socialista, irán dando tumbos, en la precariedad de la existencia, inasequibles a los espléndidos trajes de diseño y al mando sobre las estructuras.
La antropología cristiana no establece distingos entre hombre y mujer, los mandamientos son para todos, los pecados capitales son comunes. Y si varones han oprimido a mujeres no ha sido en cuanto cristianos sino en cuanto no cristianos de obra.
Millones de niños abortados, decenas de millones siembran el camino de la mujer apresuradada, buscadora afanosa de su autonomía e independencia; millones y millones de niños abandonados a las estructuras públicas, al poder del estado, millones de familias destruidas son el capital aportado para el altar de la nueva mujer. Mujeres que sólo aspiran a conquistar el puesto del varón, que han salido de sí mismas, que se han traicionado a sí mismas, que conducen al grueso de las mujeres por vías de perdición. Mujeres que no soportan a sus hijos, a sus maridos ni a sus jefes laborales, que no se soportan en consecuencia a sí mismas. Fracasos terminantes como mujeres, como madres, como esposas.
La principal falla de la mujer, como la del varón es la lujuria, es la soberbia y la envidia. Y no es otro el guión apocalíptico que están siguiendo, es decir pasiones humanas desbocadas, conquista del poder y aniquilación de la vida y las relaciones humanas.
Quedan como mujeres auténticas en su femineidad aquellas que han sabido resistir los cantos de sirena de los agentes satánicos que se postulan como representantes suyos. Aquellas mujeres que tienen corazón, que siguen siendo soporte de los débiles,que no se cierran al cielo ni a la tierra, mujeres que sufren por tener que entregar su cuerpo porque sigue sin haber sitio para cientos de millones de mujeres en el reservado grupo de las elegidas que pululan por los congresos, los grandes salones, las grandes fiestas, los grandes fastos y se relacionan con los grandes hombres.
El gran rebaño de las oprimidas seguirá en vigor por siempre, pero con ellas el Unico pastor, el único liberador, Jesucristo. El otro grupo es el de los lobos feroces con cabeza de mujer, la mujer Herodías.
La devastación de la humanidad será obra principal de los agentes femeninos, que ejecutarán también el derrumbe de la iglesia humana, cuando entren deprisa y con violencia a ocupar los espacios del sacerdocio, mujeres-soldado en realidad, surgidas de la carne.

Comentarios

guillermo ha dicho que…
Ciertísimo lamentablemente.

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