Medjugorje condenado. Posibles consecuencias

El fundador de Reina de la Paz, asociación creada en torno a las apariciones de Medjugorje, el franciscano Tomislav Vlasic ha sido condenado en toda regla por Roma bajo los siguientes cargos: tráfico sexual, manipulación de conciencias, perversión de la fe y excusas místicas; se le destierra, se le confina, se le prohibe toda actividad apostólica y se le separa de su fundación, bajo severas amenazas de suspensión total y exclaustración, además de someterle a un curso de reciclaje en la fe, tras el cual tendría que hacer una declaración de fe solemne.
La primera información se podía encontrar en la web de la diócesis de Mostar, enemiga mortal de las apariciones y sus seguidores desde el primer momento. Ya en 1985 (fecha inicial de las apariciones en 1981) se prohibió organizar peregrinaciones desde Itala, luego fueron suspendidos a divinis siete franciscanos que operaban parroquialmente. Y cuando parecía que todo discurría al menos sin noticias al respecto, ha llegado el golpe, si bien ya había sido anunciado por un monseñor, principal responsable de la actividad exorcista de la iglesia, en junio pasado a una revista italiana.
Roma finalmente ha asumido por completo las tesis de la diócesis, habiendo participado numerosos obispos y expertos en la fijación de la posición oficial, más de 20 obispos investigadores habrían avalado esas tesis, es decir, Medjugorje no contiene nada sobrenatural, más bien sería un combinado infernal y de explotación económica.
Enseguida se le ha ocurrido a muchos: vaya, estamos ante un nuevo caso de persecución de apariciones por la misma iglesia, otros por el contrario han pensado: estupendo, ya era hora de que se les frenase.
Lamento profundamente todo esto, pienso que esto es un deja vu en la historia de la relación iglesia-apariciones, siempre en conflicto gravísimo. Esto tiene que haber sido preparado con sumo esmero mucho tiempo atrás y se desvela la enormidad de los enemigos de Medjugorje no solo entre los perseguidores antieclesiales, sino en la propia iglesia, en una dimensión desconocida incluso para los que hemos seguido con alguna regularidad la historia de este hecho tan maravilloso y sus conexiones convincentes con la acción de Santa María en la historia de la humanidad.
Humanamente tiene su explicación el proceso: el movimiento de Medjugorge ha producido una obra ingente, ha creado muchísimas fundaciones, tiene millones de seguidores, pero... no se ha institucionalizado bajo la administración central de la iglesia, que es lo que ha ocurrido con Fátima y Lourdes. Históricamente esto siempre ha acabado en catástrofe. La historia previa ha sido larga y conocida, ya desde el siglo XIX las disensiones entre clero jerárquico y religiosos franciscanos habían sido formidables, cuando tienen lugar las apariciones ese sustrato provoca enfrentamientos mucho más agudizados; todo quedó por un tiempo paralizado por la guerra de la ex yugoeslavia, siendo Mostar con su sede obispal destruida por la guerra y el pueblo de Medjugorge con su santuario salvaguardados.
La Virgen había pedido concordia, paz (precisamente se tituló como Reina de la paz), que no se han producido, y finalmente llegó la guerra militar, pero ahora estalla la guerra eclesiástica que ya venía larvada y que implica a millones de conciencias en todo el mundo.
Una aparente buena solución hubiera sido la misma de Fátima o Lourdes, el paso de la gestión a la jerarquía, acompañada del alejamiento de los carismáticos iniciales; estos se habrían apagado y habría comenzado la tarea silenciosa de los sacramentos, con el recuerdo latente de la historia de las apariciones. Sin embargo, hay un gran hecho diferencial en Medjugorje: los videntes son incontables, no existiendo un único o unos muy pocos videntes, no han podido ser alejados, además está la cobertura de los sacerdotes franciscanos, en consecuencia no pueden ponerse puertas al campo.
Todos, videntes y franciscanos han tenido sufrimientos indecibles y todos han tenido peligro de perder sus vidas: muchos recuerdan cómo tenían que rezar el rosario escondidos bajo sacos terreros o cómo el padre Jozo salvó a los videntes cuando se les quería dar muerte y gracias a una visión fue advertido de que abriera las puertas de la iglesia para ellos, y una vez dentro las cerró salvándose así de una muerte segura.
Y tras todo eso, ahora se viene con estas persecuciones. Realmente no saben lo que hacen cegados por sus falsas teorías. No se propalan a los cuatro vientos pecados, reales y mucho menos supuestos; existen terribles antecedentes de persecuciones intraeclesiales recientes, no repetiremos la del padre Pío, sino la de otro fundador de una orden reciente, al que le fue inoculado por su mismo peluquero el sida, pudiendo tener el argumento "decisivo" sus acusadores, de una falsa promiscuidad sexual, pero que destrozó al pobre padre.
La proscripción de Vlasic es la de Medjugorge, a partir de ahora el antiaparicionismo tiene un argumento de gran alcance y el mensaje es claro para los miles de casos de apariciones generadoras de movimientos: pierdan toda esperanza, sin embargo, ésta ha sido la constante para la mística, ya fuera auténtica, falsa o desviada, no hay distingos.
Es inexistente la credibilidad hoy del comisionismo eclesiástico en estas materias, dada la suma inmensa de antecedentes bien documentados; los intereses contrarios son formidables, y la conjunción entre poder civil y eclesiástico siempre demoledora.
Todo esto puede agravar la cólera en muchos ambientes, que llevan décadas de irritación y de rencor hacia la institución eclesial, en especial a sus miembros, por más que sea injusta. Pienso que esta medida que tendrá sus justificaciones, va a producir un distanciamiento enorme y una elevación del rencor hasta proporciones incalculables. El odio a la iglesia desde el exterior se conjugará con el odio desde el interior, un odio en el que las coincidencias son enormes, liberacionistas y devocionales, una coincidencia desde causas diferentes. Y todo mientras se asiste al triunfo de los movimientos de todo orden en la casa vaticana, carismáticos, neocatecumenales, focolares, etc. etc. No parece que este triunfo y la condena de Medjugorge sean una mera coincidencia, significan una opción, un rumbo clarísimo. Y sin duda Roma se está arriesgando a padecer una purificación extrema, tan intensa como lo es el triunfo y audacia de los enemigos de la acción del Cielo.
Claro es, la iglesia subsistirá, pero los cultivadores de las manifestaciones marianas deben pasar a las catacumbas, si es que no lo estaban antes, y ser fieles a la iglesia única, la que no conoce división, ni rencor ni persecución, y evitar toda confrontación, que el mundo de la iglesia se quede con los bienes del mundo para evitar males mayores. Los perseguidos por causa de la justicia tienen sin embargo una verdad consoladora, acompañan a los grandes perseguidos, Jesús y María.

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