Pagola, ¿profeta o arriano?

El antiguo vicario del anterior obispo de San Sebastian, Setién, el teólogo José María Pagola, ha revuelto las aguas del mundillo eclesiástico y seglar con su libro sobre Jesús, editado por la editorial PPC de los marianistas.
Vamos advertidos de que quien haga una crítica contra el libro o el autor es un fundamentalista ignorante de los métodos bíblico históricos; el autor mismo ha difundido su sentimiento de ser una víctima perseguida y que reza por los que le juzgan, que no tienen caridad. La cohorte de los falsos profetas liberacionistas-arrianistas lanza sus calificativos paulovianos, a ver si los que critican dejan de hacerlo, se achantan y de paso se amedrentan los que pueden venir a criticar.
El también teólogo y obispo de Tarazona Demetrio Fernández, ha avanzado una crítica fundamentada y se ha tenido que defender a su vez de las acusaciones de "ignorante" lanzadas por la víctima perseguida Pagola.
Los que no sabemos mucho de la técnica podemos ser silenciados fácilmente, pero si comparamos a Pagola con lo dicho por el obispo enseguida la intuición católica sabe de qué lado está la razón y en síntesis es ésta: el libro de Pagola apunta a un agnosticismo sobre la divinidad de Jesús sobre la base de un fundamentalismo escriturístico, a saber que el término Hijo de Dios no aparece a la letra en el evangelio, claro está todo eso desarrollado en un libro de más de quinientas páginas, pero ahí parece estar el nudo básico. Algo coherente con mucha de la predicación que se viene haciendo en los últimas décadas.
El fundamentalismo evangélico se atiene a la falta de uso de términos que han aparecido después en la vida y la fe de la iglesia. Olvida porque quiere que los términos se despliegan desde la fe in nuce que está en el evangelio, a través de la inspiración divina a los santos que han interpretado conforme a Dios el evangelio constituyendo la doctrina de la iglesia que ha llegado hasta nosotros.

He aquí parte de la recensión de Monseñor Fernández, que tomo de Aciprensa:

Mons. Fernández indicó que el libro de Pagola “presenta a un Jesús vaciado y rellenado, según la técnica de la desmitologización promovida por R. Bultmann, y que otros autores han seguido en las últimas décadas: E. Schillebeecx, J. Sobrino, etc. cada uno a su manera. Se trata de aplicar acríticamente el método histórico-crítico (en sí mismo válido, pero que tiene sus límites) e ir seleccionando aquello que cuadra con el a priori que uno se ha formado”.

“Por este camino podemos presentarnos un Jesús a nuestra medida y a nuestro gusto, según la moda del momento, y hacerlo además con argumentos de crítica histórica. Pero ese Jesús debe someterse críticamente a la fe de la Iglesia. Dicho de manera sencilla, se presenta un Jesús en el que se seleccionan rasgos, se amplían otros, se suprimen bastantes, sin ninguna referencia a la fe de la Iglesia, que de manera viva nos ha transmitido a lo largo de los siglos el Jesucristo auténtico, el único que puede salvar”, precisó.

Asimismo, indicó que en el texto “hay un silencio total sobre la reflexión que a lo largo de la historia ha realizado la Iglesia, particularmente en los siete concilios ecuménicos de la Iglesia indivisa a lo largo del primer milenio. Es como si la Iglesia hubiera adulterado el mensaje y tuviéramos que acudir a las fuentes más puras para reencontrar al Jesús perdido, y todo ello so pretexto de historicidad”.

“La Iglesia de todos los tiempos, también la Iglesia de nuestros días tiene esta preciosa y grave responsabilidad: la de rescatar a Jesús de las ideologías de moda y presentar el auténtico Jesús, el Hijo eterno de Dios hecho hombre, el Cordero de Dios que ha derramado su sangre por nosotros y por todos los hombres, para el perdón de los pecados, el Jesús de Nazaret que nos presentan los evangelios y los demás escritos del Nuevo Testamento, el que la Iglesia ha presentado a lo largo de los siglos como el único salvador de todos los hombres”, recordó.

El Obispo agregó que “Jesús es Dios, sabe que es Dios y habla continuamente de ello. J.A. Pagola elude este aspecto fundamental del perfil de Jesús. A lo sumo, admite que el título ‘Hijo de Dios’ se lo dieron los cristianos tardíos de la primera comunidad. Jesús sería el profeta de la compasión de Dios. La tentación arriana, que ha recorrido la historia del cristianismo reduciendo a Jesucristo a un hombre excepcional, pero que no es Dios consubstancial al Padre, asoma en el conjunto de la obra, pero si Jesús no es Dios como su Padre, no podrá divinizarnos, y la salvación que nos aporta queda diluida simplemente en un buen ejemplo”.

“Jesús ha tenido conciencia de su muerte redentora. Es decir, ha vivido y ha caminado con plena libertad hacia el momento supremo de entregar su vida en rescate por todos los hombres. La muerte no es un accidente en la historia de Jesús, la muerte para Jesús es el momento supremo de la glorificación por parte del Padre, que culminará en la resurrección, tras entregar su vida para el perdón de los pecados. Para J.A. Pagola, Jesús es un terapeuta que acoge al hombre pecador. No hay perdón-absolución, sino perdón-acogida, y es que el autor ha vaciado de contenido el sentido del pecado, como ofensa a Dios, que Jesús restaura con la ofrenda sacrificial de su vida”, señaló.

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