El malentendido de Jacob Neusner

El Papa Ratzinger, contesta en su nuevo libro sobre Jesús de Nazaret, a las tesis de un rabino judío, Jacob Neusner, con quien venía manteniendo relación intelectual desde años atrás. El rabino, sostiene que él, lo mismo que sus antepasados espirituales, no puede aceptar al Jesús del sermón de la montaña.
Según Neusner, las enseñanzas de Jesús contradicen en puntos importantes la Torah: “Él hablaba de reformar y de mejorar: ‘Habéis oído que fue dicho… Pero yo os digo…’ En cambio, nosotros mantenemos, y yo argumento en mi libro, que la Torah es perfecta y está más allá de cualquier mejora”.
El Papa es en extremo educado, pero por mi parte, que no soy tan educado ni teólogo como el Papa, quisiera apuntar algunas razones de la incomprensión que Neusner expone:
Tiene razón en que las palabras de Jesús, "Pero yo os digo..." constituyen una implícita afirmación de divinidad, que no se puede pasar por alto. Sólo Dios podría enmendar la plana a Dios, y nadie puede pretender eso sin colocarse a la misma altura de Dios. Ahora bien, aceptando la Trinidad el problema deja de ser tal y todo concuerda muy bien: Yavé y Jesús son un mismo Dios, sin contradicción posible, porque son Uno, y no hay devaluaciones del Supremo.
En segundo lugar, Neusner entiende que la Tora es perfecta y que pretender mejorar o superar lo que ha sido manifestado por Yavé es una sobrepretensión. Nada más lejos de la realidad: Yavé dicta sus disposiciones para un pueblo de dura cerviz, que son perfectas en cuanto El es perfecto y porque responden a las condiciones miserables de los receptores, pero la Torá no es un absoluto, responde a una adaptación de las disposiciones divinas a las condiciones humanas. Jesús viene para inaugurar una nueva era, la de la elevación de los humanos, de manera que los hombres nuevos puedan aceptar y vivir la nueva égida de la misericordia.
No hay por tanto como se ve ninguna incompatibilidad. Ver una contradicción es reproducir la actitud del mismisimo fariseísmo de los tiempos de Jesús: colar el mosquito y tragar el camello. No ver la extrema misericordia divina que constituye el sermón de la Montaña, es no aceptar al Amor que viene, al antiguo Amor que viene con ropaje nuevo.
El Papa con su escrito comprensivo es como el Padre que se vuelve con paciencia a sus hijos pequeños, en este caso, Neusner, portavoz del judaísmo; lo hace una vez más, mil veces más, para intentar que se comprenda usando la suavidad que requieren los niños pequeños. El Papa tiene una actitud verdaderamente divina, con estos hijos que mantienen la pertinacia, que no ven porque no quieren ver, que exigen a los demás que cambien sus ideas mientras ellos no están dispuestos a cambiar ni un ápice.
Hay un movimiento de judíos practicantes que han pasado a creer que Jesús es el mesías (mosiah), pero creen en Jesús sin creer en El como Cristo, como hijo de coparticipación divina. Eso no es cristianismo, pero el pueblo judío va avanzando en su descubrimiento del Yesuah hijo de Dios, intentando comprenderlo no desde la era de la iglesia sino desde los primeros tiempos.
Los demás judíos los condenan, pensando que son criptocristianos; no es así desde luego. La iglesia tiene una impostación de humanidad y de una historia de comportamiento humano bien conocida, que hace mucho daño a los judíos de toda extracción, y no es todavía posible que ese muro deje de separar. Desde la fe en Jesucristo podemos superar el peso de esa historia en nuestra conciencia, separando lo válido de lo inválido, pero que siempre estará mezclado. Y al final, como lo profetizó san Pablo, primero la incredulidad judía propició la ventura de los gentiles que hemos conocido al Señor, pero después, la incredulidad de los gentiles extendida en forma de cultura impía y de rechazo renegado al Autor de todos los bienes que tuvimos, los bienes de la misericordia divina, al final eso llevará a los judíos a comprender que siempre ha sido su mismo Jesús, su precioso Yeoshua, el que está y que la iglesia no lo ha sustituido, y que por tanto pueden unirse a El, en cuanto que El no tiene nada que ver con la historia negra que han podido construir sus representantes.

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