Educación para la ciudadanía

Los católicos españoles están en campaña contra la asignatura de difusión de la antropología socialista, educación para la ciudadanía. Esta es una vuelta de tuerca más en la reprogramación de España, obrada por la generación de renegados, educados en la iglesia católica, que reinan en el gobierno y en los principales ámbitos de influencia cultural.
La iglesia institucional está en campaña y algunos ámbitos políticos también. Hay una intención loable que es la de proteger los valores religiosos y de un sano humanismo, no regido por principios ateistas ni de reprogramación social. Probablemente esta campaña quede históricamente registrada como la de una confrontación de la iglesia, la primera visible tras los ultimos cuarenta años de progresión laicista.
Sin embargo, en toda esta campaña antiasignatura, se advierte un silencio estrepitoso hacia una realidad obvia. La educación para la ciudadanía desde luego que es un imposible desde el plano educativo que se pretende, sobre bases de legitimación de la rebeldía de la condición humana, tan propia del socialismo. Pero es que la institución religiosa tampoco tiene nada que hacer mientras en las familias, los padres no aprendan a hacerse respetar de sus hijos. Muchos padres cristianos son ya incapaces de educar a sus hijos en el respeto, por influencia de la cultura ambiente y de su propia falta de tiempo, dedicados como los demás a ganar un salario en el exterior.
La institución religiosa está proponiendo una solución basada en un cambio legal, en que se le deje a la iglesia seguir impartiendo religión, etc. Pero de los educandos en la iglesia -cuando ésta ha tenido el mayor poder social desde la edad media, en España- ha salido la generación más renegada probablemente de toda la historia cristiana en cualquier país, entonces algo ha fallado en esa educación, algo que no se quiere reconocer. Ni el estado ni la iglesia institucional tienen capacidad de mejora de los niños, si los padres no hacen primero su tarea de educación en el respeto.
Hay que hacer campaña en todo caso para que los padres realicen esa tarea educativa, enseñarles a enseñar respeto, primero de todo a ser respetados ellos mismos (y a merecer ese respeto, claro está). La camapaña de partidos y de la iglesia está muy bien intencionada, pero es inútil en lo auténticamente importante,(quizá quede muy bien para los documentos históricos). Un niño con unos padres en condiciones, aunque vaya a un colegio penetrado de laicismo y de culturismo gaysocialista, sabe muy bien lo que está bien y lo que está mal, como en el pasado las personas tenían respeto a la religión no tanto por lo que oían en los colegios, como por el ejemplo de coherencia espiritual de algunos de sus mayores. Y de esa falta de coherencia es de donde han salido todos estos renegados, ex niños/as bien, y actualmente campeones de invertidos.

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