Democracia y fe

La ideología democrática es la ideología de nuestro tiempo en los espacios donde más histórico ha sido el cristianismo católico, así como en el de las denominaciones protestantes. El papa, siendo cardenal, expuso algunos de los motivos por los cuales hay elementos que se oponen gravemente a la fe dentro de la ideología democrática. Esta no es sino un credo de tolerancia, pluralismo, y consenso, etc., pero su asunción como fe social, implica la reducción del credo católico, y esto automáticamente. Se podrá ser incoherente, demócrata cristiano, como lo fuera el gran partido italiano, pero los efectos sociales contra la fe son máximos, ya que se enseña y se induce a pensar que no debe creerse nada con firmeza, y que la fe firme es enemiga de la paz y la convivencia.
Por aquí se llega a la persecución de la fe en las conciencias, ya que no en los foros públicos, como ha sido propio en los siglos pasados, en los regímenes ateos por ejemplo, que por cierto todavía los hay.
Pero el católico debe creer con firmeza, debe afirmar su fe en el Señor y en la vida eterna. Nuestra fe es la fe de los santos, no es fe disfrazada en pro de intereses de poder. Si no es la fe de los santos no es fe.
Cuando se estudia la decadencia cristiana en Europa, con un caso extremo en el territorio español, encontramos que la causa es el relativismo totalitario implícito en la ideología democrática, que es la ideología que produce de forma connatural un largo período de bienestar.
Vivir en el mundo sin ser del mundo, este es el principio, no dejar penetrar el relativismo falsopluralista hedonista, como ideología en nuestras conciencias, dar a Dios lo que es de Dios, y al césar, esto es a la democracia institucionalizada que gobierna nuestros países, lo que le pertenezca, pero trabajar para que no aniquile nuestra fe. Hoy como ayer, es preciso subir a la nave nodriza, para salvarse de las aguas calamitosas, descompuestas, que nos aniquilan interiormente, materialismo muy eficaz que nos coloca en un mundo de bostezos sin perspectivas y que a la vez está muy bien pertrechado por la ideología democrática, antiespiritual, para evitar que el universo divino, el milagro, la fe, le penetre. Criaturas enredadas en los hilos del materialismo, que han de beber de los hilillos de agua que el Cielo consigue deslizar en esta cápsula cuyos guardianes se afanan hasta lo indecible para mantenerla cerrada herméticamente.

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