Guadalupe, que no apaguen su luz

El diario El Mundo publicó un artículo de uno de los principales escritores sobre temas de misterio, Javier Sierra, en el que éste acumulaba datos para aseverar la falsedad de la Virgen de Guadalupe, pero construyendo una gran mentira ocultando y sesgando datos reales.
Se refiere a las investigaciones que han demostrado que la tilma donde se imprimió la imagen de la Virgen en realidad sería el producto de un pintado humano. Pero ningún experto ignora que una parte de la imagen, los rayos, en ningún caso sustancial, es producto humano, pero que el resto ha sido originado por una impresión científicamente inexplicable. En cambio, un periodista también escritor de temas de misterio, sin ser de modo alguno creyente según la fe católica ni devoto, como es J.J. Benítez expone todos los hechos sin ocultaciones en su libro Misterio de la Virgen de Guadalupe. Hay zonas retocadas, embellecidas, pero la imagen central no tiene retoque alguno.
Otra fuente de confusión es que la Iglesia mandó hacer un doble de la imagen original, para evitar sucesos como los intentos de destrucción o la sustracción, y eso fue en los años veinte del siglo XX, y esa imagen claro está es de factura humana, pero para no enredar más las cosas se han tenido que callar ante ataques de quienes "demostraban" la falsedad de la imagen, ytodo porque se les había mostrado la imagen fabricada y no la real. Cometieron el error de difundir por el mundo la primera fotografía oficial que fue precisamente de la imagen fabricada, pensando que ello no tendría trascendencia, y ahora muchos utilizan esas fotografías para "demostrar" la falsa falsedad.
Dicen también que el obispo Zumárraga, el inicial de las apariciones, el que vio el milagro de la tilma llena de flores y recibió al indiecito Juan Diego, no dice nada de todo ello en sus cartas. Esto no es ninguna prueba, simplemente que la jerarquía eclesiástica se anda siempre con mil ojos en todo esto, porque siempre hay satélites y alicates que están alrededor para echarse encima. Y también porque el obispo acostumbrado a fenómenos místicos en España no entrevio la importancia histórica de lo que había vivido. Es llamativo lo que le ocurrió a su sucesor, dominico como él, que por hacer el primer sermón a favor de la Virgen de Guadalupe, se le echó encima violentamente, un franciscano (franciscanos y dominicos tenían en Méjico una estrecha rivalidad) Bustamante, con un sermón incendiario que acusaba al obispo de fomentar aquello para sacar dinero y por lo cual y decir que lo de la Virgen era falso, fue trasladado a España y murió de allí a un año.
Las cosas de Dios siempre están en permanente contradicción, y al ignorante enseguida se lo llevan a la increencia, pero al de buen espíritu, la Virgen le permite superar las vacilaciones que extienden los difusores de quienes quieren apagar su luz sublime.

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