Entre la basura el mayor amor

Lo ha contado el sacerdote Don Cristopher Harvey en Radio María. Todo un alivio para cuantos sufren tantas tontunas de criterio entre eclesiásticos. Un sacerdote que ha ayudado a los moribundos junto a las monjitas de Madre Teresa, pero que no hace apología del segundo mandamiento como si fuera el primero.
Este sacerdote, fue hijo de un anglicano y de madre española, antes de morir el padre, consiguieron la conversión de su padre. Cuenta que siendo seminarista, en una salida que hicieron en Calcuta llegaron al inmenso basurero de la ciudad, donde vivían miles de personas, pero buscaban moribundos, y allí había uno tendido de bruces sobre un montón enorme de basura, veían que se movía algo, al principio creían que era una rata moviéndose bajo unas ropas, pero no, se trataba de un moribundo, y toda la espalda era una inmensa llaga llena de gusanos. Lo llevaron a la casa de los moribundos de Madre Teresa le limpiaron y como es costumbre entre ellas le preguntaron qué deseaba, él pidió agua, pero le dieron leche, y la rechazó escupiéndola, repitió que quería agua, y se la dieron pero la volvío a escupir, y dijo que quería agua para que le dieran la bendición, como se hacía con los cristianos.
Después el padre Cristopher marchó a cumplir el horario establecido en la casa y a la tarde volvió rápido pensando que el moribundo ya habría muerto, pero no, seguía vivo, le extendió sus manos y le dijo "te estaba esperando" y acto seguido murió. El padre quedó marcado por esta experiencia para siempre. Como dicen entre las monjas de Madre Teresa, había tocado el cuerpo del Señor, el mismo que había comulgado por la mañana.
Y el padre Christopher sabe que la caridad, con ser fundamental, no debe oscurecer que somos como san Juan Bautista, los anunciadores, pero el que obra es Cristo, nosotros no somos Cristo cuando predicamos y ayudamos, sólo El es el Cristo. Y además que todos hemos de morir, pero mucho más trágico que el hambre o la enfermedad es haber vivido y muerto sin haber conocido a Cristo. Como le decía un habitante de calle en Madrid en la navidad, yo llevo aquí 9 años viviendo en un banco y se me da nada que hoy sea la fiesta de Navidad. Es por la caridad por la que puede llegar a este hombre el conocimiento de Cristo, no el teórico que ya conoce, sino el de las pruebas, el ver que otro ser humano, reproduciendo al Señor lo ayuda; la caridad es entonces el paso para que la persona pueda aceptar que Dios es el que Es, esto es, amor. Llevamos la ayuda, para que el que recibe "vea" que Dios le ama, y que Jesús es la realidad de Dios que actúa ahora.

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