El peso de la diplomacia

Llevamos muchos años de iglesia y uno de los mayores pesares es el silencio a que te someten si no se siguen las convenciones "correctas".
Hay iglesia divina e iglesia humana, ésta es la que entra por los ojos, y sigue las normas de cualquier grupo humano: eres alguien si arrastras a otros o si te dejas arrastrar a un grupo.
Pero hay mucho en la iglesia más allá de los grupos. Por eso hemos titulado a este blog "tan antigua y tan nueva". Y hay mucho que se oculta, mucho silencio, mucho implícito "no eres nadie".
Me entrevisté varias veces con un prelado y quedé casi conmocionado al advertir el peso de la diplomacia, cómo en cada entrevista me aplicaba técnicas diplomáticas. No me di cuenta la primera vez pero sí las demás al ver que usaba el mismo método, una de cal y otra de arena.
Y he visto cómo se cerca de un muro de silencio a personas con una franca comunicación celestial.
Una iglesia con miedo y diplomacia es humana. Se intercala lo divino, porque Dios es bueno y misericordioso y escribe derecho con los renglones torcidos de los silencios, las organizaciones, las influencias humanas.

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