Consejos de María Santísima para sobrellevar la gran apostasía sacerdotal

Una radio eclesiástica entrevistaba a un sacerdote religioso, era con motivo de unas conferencias 40 años después del documento del vaticano II sobre la renovación de las órdenes. El mismo era formador de novicios con... un único novicio a su cargo, y se trata de uno de los últimos seminarios de religiosos en una ciudad que estuvo llena de ellos.
El balance de las entrevistas a religiosos y religiosas es catastrófico. Siguen actuando con el "aquí no pasa nada", es simplemente cosa de los tiempos.
Para mi consuelo, y con valor de magisterio acerca de cómo sobrellevar esta gran catástrofe sacerdotal, veo estas líneas de la Virgen dadas a Don Gobbi, del movimiento sacerdotal mariano. Que nos sirvan de guía en este tiempo martirial.

"Sacerdotes de mi Hijo y ya continuamente le traicionan, sacerdotes llamados a ser ministros de la gracia y ahora viven habitualmente en pecado, su vida es una cadena ininterrumpida de sacrilegios, sacerdotes enviados a anunciar el evangelio de salvación y ahora se han hecho propagadores del error, sacerdotes enviados a salvar muchas almas y cuántas, a cuántas llevan por el camino de la perdición.
Qué deben hacer ustedes, sacerdotes de mi movimiento, ustedes hijos de mi Corazón dolorido para la salvación de todos estos que están tan enfermos y tan necesitados de mi ayuda maternal? Ayúdenlos sin juzgar jamás, ámenlos siempre, no los condenen porque eso no les toca a ustedes, ámenlos con su testimonio, con su sufrimiento, con su ejemplo.
Es la cruz que hoy Jesús les pide que lleven, vivir junto a sacerdotes que ya no creen, que ya no viven, que traicionan el evangelio, que son siervos infieles y permanecen todavía en la iglesia para ser ministros de esa infidelidad (153)
¡Cuántos dudarán de mi Hijo y de Mí y creerán que éste será el fin para mi Iglesia! Sacerdotes consagrados a mi Corazón Inmaculado, la primera arma que deben emplear es la confianza en Mí, es su más completo abandono. Tienen que vencer la tentación del miedo, del desaliento, de la tristeza. La desconfianza paraliza su actividad, y eso ayuda mucho a mi adversario. Estén serenos, estén alegres. ¡No es éste el fin para mi iglesia, se prepara el comienzo de su total y maravillosa renovación! (166)
Mis mensajes se multiplicarán cuánto más la voz de los ministros se cierre al anuncio de la Verdad. A causa de la prevaricación de tantos sacerdotes cuántos hijos míos hoy sufren una verdadera carestía espiritual de la Palabra de Dios. Las verdades más importantes para cada uno de ustedes hoy ya no se anuncian: el Paraíso que les espera, la cruz de mi Hijo que les salva, el pecado que hiere el Corazón de Jesús y el mío, el infierno en el que cada día caen innumerables almas, la urgente necesidad de la oración y la penitencia (169)
¿Ven cuántos de sus hermanos sacerdotes traicionan la Verdad en su empeño de adaptarla a la mentalidad del mundo, movidos por la falsa ilusión de ser mejor comprendidos, más escuchados y más fácilmente seguidos? Ninguna ilusión es más peligrosa que ésta. Anuncien siempre con fidelidad y claridad el evangelio que viven. Su hablar sea “sí, sí, no, no”, lo demás viene del maligno."

Comentarios

Ailyn ha dicho que…
Es importante recordar esto, muy buen articulo, y tambien creo que debemos pensar que los sacerdotes son humanos y no santos ni ángeles que tambien cometen errores y pecan.
Muchos saludos

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